13/10/09, INTERVIU
Amelia Molla quiere mantener la cabeza fría, pero hay días que pasan lo que llama “casualidades”: “Que David me mire a los ojos o haga algún ruido cuando me acerco son simplemente casualidades”, dice. David es su hijo de 27 años, que permanece desde hace dos en estado vegetativo. Lo que la atormenta es que se podría haber evitado. Tras una prueba de 1.000 metros, el cabo David Giner comenzó a sentirse mal, tenía los labios amoratados y se quejaba de un dolor en el pecho. Acudió al puesto de socorro, pero el teniente coronel médico no tomó más precauciones que la de recomendarle que descansara un rato. David decidió marcharse y fue ya en el coche donde sufrió el infarto