Abandono en el cuartel

26 de noviembre, el FARO DE CEUTA, Por : Carmen Echarri

Los padres de una joven, que presta servicio en el Batallón General de Melilla, denuncian el abandono del Ejército hacia su hija que, pese a presentar un cuadro de esquizofrenia, estuvo vagando por las calles sin recibir atención médica en el cuartel. En ningún momento se le retiró el armamento

Tiene usted que venir a por su hija. Está en una situación límite, venga urgente”. Este es el mensaje que el pasado 4 de noviembre recibía un subteniente de la Guardia Civil de Ceuta cuya hija, soldado profesional, está destinada en el Batallón General de Melilla. Un mensaje que avecinaba la crítica situación que este agente se encontraría en la ciudad hermana. 24 horas después del aviso, el subteniente llegaba al cuartel en busca de la joven, pero allí nadie conocía su paradero, no había rastro alguno. “Primero me dijeron que estaba de permiso ordinario y que por eso no podían localizarla en el cuartel. Era mentira, lo cierto es que mi hija estaba mal, con un brote esquizofrénico, deambulando por la calle. Entraba y salía del cuartel como quería, saltando un muro, sin control alguno y sin haber recibido atención médica”, narra M.J., padre de la joven. “Iba vagando por las calles de la ciudad, sola, tirando sus ropas y quedándose en paños menores. Luego me enteré que a veces se presentaba en el cuartel, saltaba el muro, entraba en el acuartelamiento e insultaba a todo el que se encontraba por delante”, apunta.

El abandono del Ejército era claro. Hasta presentarse en Melilla, este subteniente desconocía todos estos sucesos, nadie le había llamado ni le había avisado de la crítica situación en que se encontraba la joven. Amparándose en la mayoría de edad de la soldado no habían actuado sobre ella, ni le habían aplicado medidas disciplinarias “porque estaba loca”, como dijeron, “pero tampoco la trasladaron al hospital”. Es más, pese a esa ‘locura’ reconocida por los militares, el jueves 3, un día antes de producirse el aviso urgente, la joven había estado realizando guardias, disponiendo de armamento, pese a padecer un brote esquizofrénico temporal.

Ante la falta de actuación de los militares y tras localizar a la joven deambulando por las calles -según sus compañeras de piso llevaba varios días sin aparecer por allí-, su propio padre fue el que consiguió, por mediación de la Guardia Civil de Melilla, que le detuvieran ilegalmente para poder tener a su hija e ingresarla en el hospital melillense en donde recibió los primeros tratamientos psiquiátricos. “La detención la conseguimos el lunes, de madrugada, tres días tras comenzar esta historia”.

Ahora, semanas después de producirse estos hechos, la joven permanece con su padre, recibiendo atención sanitaria y estando controlada con medicamentos. Hasta la fecha no ha recibido llamada alguna de los mandos militares melillenses interesándose por lo sucedido, ni tampoco de la propia Comandancia de la Guardia Civil de Ceuta, en donde presta servicio este subteniente.

Los hechos, enmarcados en una clara situación de abandono y dejación de funciones pudiendo haberse producido incluso altercados dentro de las instalaciones militares al disponer la afectada de armamento pese a su desestabilización psiquiátrica, han motivado el interés tanto de la AUGC como de AUME, que están estudiando el caso por si sería viable iniciar algún tipo de actuación ante la falta de previsión del Cuerpo Militar para atender a uno de sus miembros.

Se exige que Defensa clarifique los hechos, ya que en momento alguno se atendió como se debiera a la joven y tan sólo se informó a sus padres cuando la situación era límite, pese a que ya desde el pasado mes de octubre la joven había mostrado indicios de su enfermedad. “Este es el Ejército de Bono”, cuestiona la AUGC que ya ha remitido el caso a sus servicios jurídicos, en base al acuerdo de colaboración que mantiene con aume, interesada al igual en este caso.

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