
ABC, 28 de julio de 2008,PALOMA CERVILLA. MADRID
Han pasado tres años y siguen sin saber la verdad de lo que, aseguran, realmente le sucedió al helicóptero Cougar en el que en agosto de 2005 murieron 17 militares: ¿accidente o ataque talibán? Algunos familiares de los militares fallecidos creían que permaneciendo en silencio «la cosa iba a ir mejor. Siempre nos hemos querido mantener al margen y, al final, nos hemos dado cuenta de que hemos perdido demasiado tiempo». Quien así se lamenta es Eduardo Guitard Ruiz, padre del capitán David Guitard, que ha decidido romper en ABC su silencio porque se sienten «abandonados, desatendidos y olvidados» por parte de Defensa. «Transcurrido un año del accidente, se olvidaron de nosotros y dieron carpetazo personal», subraya. Su hijo era piloto de helicópteros, pero no se sabe oficialmente si en el momento del suceso el capitán Guitard iba a los mandos del aparato o bien a cargo de las transmisiones.
Archivar el caso
La gota que ha colmado el vaso de su desesperación ha sido la decisión del juez militar de archivar la causa y descartar un ataque. Ha sido el colofón a meses de peregrinaje para poder acceder a los expedientes, que nunca les fueron entregados hasta que se ha archivado el caso, de llamadas telefónicas al Ministerio en las que siempre les daban largas y de buenas palabras de los ministros José Bono, José Antonio Alonso y Carme Chacón, que se han quedado en nada. Muchas preguntas sin responder y contradicciones en el expediente judicial, que le han empujado a denunciar que «el Gobierno no ha dicho la verdad. Desde un principio se han cerrado en banda de que fue un accidente y como no se le ha presionado ni se le ha dicho nada, pues ha quedado en que fue un accidente. Hay obstrucción y ocultación y el final ha sido espantoso».
Hablan ahora porque ya han superado parte del dolor de los primeros momentos y porque tienen mucho que contar de las cosas que han tenido que ver a lo largo de estos tres años. La primera luz roja se encendió cuando el equipo del ministro Bono no le entregó el informe completo sobre el accidente. «Yo quería los anexos a los que se refería, pero me daban largas con excusas como que había fotos delicadas y que era muy complicado. No me lo dieron. Si no hubieran tenido que ocultar algo, al día siguiente yo hubiera tenido el informe». Bono, que cesó sin entregar el informe completo, les había dicho «que para cualquier cosa que quisiera del Ministerio sólo tenía que llamar».
«Difícil hablar con Alonso»
Con el sucesor de Bono, José Antonio Alonso, la cosa fue «peor». Le remiten al Gabinete Técnico del subsecretario de Defensa como el cauce para acceder al informe, pero poco después el nuevo interlocutor era el contraalmirante Javier Pery Paredes. «A este hombre lo pusieron de muro -dice Eduardo Guitard-. Le dije que quería hablar con el ministro y me dijo que estaba muy ocupado, que casi nunca estaba en el Ministerio y que era muy difícil hablar con él. Después de dos años pidiendo el informe, me dicen que lo solicite por escrito». Sólo pudo hablar con el ministro Alonso en Sevilla, con motivo de la celebración del Día de las Fuerzas Armadas. Al igual que Bono hizo en su día, «me dijo que el Ministerio estaba a mi disposición para lo que yo quisiera. Pero ya no pude hablar más con él».
Ya con Carme Chacón pudo hablar con ella por teléfono, y le comunicó que el caso pasaba a manos de la subsecretaria de Defensa, María Victoria San José. Ésta le ofreció el informe completo en abril de 2008. Pero el interés de los familiares ya es el expediente judicial, que solicitaron en octubre de 2007. Se lo entregan, pero ya junto al auto que archiva la causa. «Cuando archivan el caso, no hemos tenido acceso a la información», dice sorprendido. Entonces, las dudas «pasaron a ser cosas ciertas, que están sucediendo», dice.
Pero estas «cosas ciertas» que están sucediendo vienen de largo. Desde el mismo Zapatero, que «lo primero que me dijo es que había sido un accidente», en una visita a la Base de El Copero en Sevilla, dos días después de la tragedia. Un día en el que sucedieron cosas extrañas, como relata Eduardo. «Aquel día se presentaron en la base los padres de uno de los pasajeros del segundo helicóptero porque querían hablar con nosotros, pero los metieron en una habitación con dos centinelas y no los sacaron hasta que nos fuimos. Después hablé con ellos y nos reconocieron que a su hijo le habían tapado la boca y le habían dicho que no dijera nada porque estaba en juego su carrera. Lo he vuelto a llamar varias veces para tratar de vernos, pero pone una excusa tras otra. No sé lo que tendrán que decir que el Ejército no quiere que se sepa, pero si lo que ocurrió fue algo distinto a lo que ha declarado, el peso de las 17 muertes lo llevará toda su vida, tanto él como todos los declarantes».
Preguntas sin respuestas
Nunca han podido hablar con los ocupantes del segundo helicóptero, ni con su piloto, Pedro Navarro, y se hace muchas preguntas: «¿Por qué Bono se ha negado a entrevistarse conmigo? ¿Por qué no dejan a la prensa hablar con los militares del segundo helicóptero? ¿Por qué el Ejército sólo permite ojear el informe cuando me dijo que me lo iba a dar?».