EL FARO DE CEUTA, 8 de abril de 2006, AUME
No ha sido ni el mejor ni el peor, no se le puede catalogar como funesto, ha pasado por el ministerio haciendo mucho ruido, removiendo el sistema, marcando el paso; desde luego no ha pasado desapercibido.
Desde el primer momento se colocó los galones y repartió ordenes a diestro y siniestro, conduciendo un ejército, a su manera, maltrecho por al anterior gobierno. Y vaya que si lo ha hecho, bien o mal a nadie ha dejado indiferente, todos han sentido su acción de mando, pues nadie se ha salvado de su toque con dos leyes que ha conseguido sacar en dos años de legislatura y un aumento de sueldo que ha llegado a todo el mundo. No se puede obviar que ha sido un ministro que ha trabajado, que ha peleado por establecer su política de defensa y que ha conseguido remover a toda la cúpula de defensa hasta tal punto que no ha faltado algún díscolo que ha perdido el paso que el iba marcando.
Tras el regreso de las tropas de Irak se consolidó la Ley Orgánica de la Defensa estableciendo un nuevo marco legal para la actuación del ejército mas allá de las fronteras, al tiempo que se le imponían nuevas misiones que, a la postre, han venido a alimentar la nueva reestructuración del ejército con la desaparición de unas unidades y la creación de otras. Es indudable que estas leyes junto con el aumento de los sueldos formaban parte de una política diseñada de forma que fueran encajando las normas, las unas en las otras, para formalizar ese nuevo orden donde unos de los aspectos fundamentales eran la captación de nuevos soldados y el rediseño de la política internacional en cuanto al carácter de la actuación de nuestras tropas.
Ha sido capaz de sacar adelante, con unanimidad, la Ley de Tropa y Marinería en una nueva concepción de la profesión del soldado y marinero, sin haber conseguido formalizar una auténtica carrera del militar de tropa. Ha institucionalizado la temporalidad pasando por alto que la van ha sufrir un amplio colectivo indefenso, falto de derechos e inclinado al servilismo en pos de la consecución de la permanencia.
Con el aumento de las retribuciones ha hecho justicia con un colectivo de la administración que llevaba años demandándola. Si bien, aún queda una parte de ese aumento retributivo, aún pendiente de repartir, con el que realmente se podrá comprobar la adecuación de esa verdadera justicia, con una dotación objetiva y justa de esas cantidades a la realidad del puesto de trabajo.
En dos años se ha conseguido materializar la política de defensa que desde el gobierno se ha diseñado, habiendo resultado un tanto paradójico que un gobierno socialista con un ministro al frente de las reformas, que siempre se ha calificado así mismo como defensor de las injusticias y de la igualdad, haya dejado de lado reformas y normativa de carácter social y de derechos que, por inexistentes, afectan negativamente a las personas que integran el colectivo militar.
Es cierto que desde el ministerio siempre se ha hablado de una futura ley de derechos y libertades de los militares pero, a día de hoy, no se conocen trabajos en borradores que así lo atestigüen.
Pero una cosa es cierta, que el ya ex-ministro, desde que juró el cargo, mantuvo una posición clara contra las reformas en derechos de los militares. A día de hoy aún no tenemos la aplicación del Plan Concilia en el ejército. A los consejos asesores de personal no se les ha dotado de un verdadero carácter democrático. Las Reales Ordenanzas siguen siendo una guía moral caduca, repleta de normativa restrictiva de derechos. El Código Penal Militar junto con el Régimen Disciplinario de las FAS mantienen un articulado que denigran al militar rebajándole a la categoría de ciudadano de segunda. No sólo en ningún momento se ha dignado a recibir y escuchar a las asociaciones profesionales militares sino que, por el contrario las ha ignorado y ha mantenido una actitud frentista hacia dichos movimientos al tiempo que incluso ha llegado a amenazar con acciones disciplinarias la actividad de las mismas.
Bono, en materia de derechos y libertades y en atención social al militar, cero. Se ha empeñado en mantener a la Guardia Civil como un cuerpo militar en base no se sabe muy bien a que, pero no ha sabido o no ha querido ver que ese gran colectivo desarrolla un trabajo paralelo al resto de cuerpos de seguridad pero manteniendo mermados sus derechos, lo cual les impide promover libremente las mejoras sociales y profesionales que les proporcionen el mismo estatus que a las otras policías. Para el resto del personal militar del ministerio ha tenido la misma actitud. Son numerosas las deficiencias en materia de asistencia social, en la calidad de vida de las tropas, en democracia dentro del ejército y, lejos de conseguir normas o establecer cauces de dialogo para solucionar dichas situaciones, la realidad ha sido que ha obviado este estado de hechos manteniendo el carácter continuista del conservadurismo imperante en el Ejército.
Entendiendo la disciplina como un medio para conseguir un militar callado y firme en primer tiempo de saludo, en lugar de entenderla como un fin en si mimo que proporcione al militar una forma de actuación y de entrega personal al servicio, Bono ha permitido que exista un servilismo y una tal desatención personal que origina casos como los que estos días se están dando (para muestra un botón) en el RACA 30 de Ceuta donde a la tropa se la obliga a coger el turno de vacaciones que el jefe impone, cuando son vacaciones donde el militar tiene derecho a elegir sus fechas, con el agravante que estos periodos vacacionales en el resto de España, en la península, son permisos extraordinarios y allí se les descuenta de sus vacaciones anuales.
La actitud del ex-ministro ha sido la misma de muchos militares que piensan que los altos empleos deben de adoptar una especie de paternalismo hacia los empleos inferiores supliendo los derechos por las teóricas bondades del mando. No ha sabido ver que por esta razón los militares se hayan inmersos en un estatus de ciudadanía de segunda que él no ha hecho mas que mantener a pesar de su retórica continuada de defensa de las igualdades.
El día anterior a su cese realizó las siguientes declaraciones con motivo de la Reunión de Guardias Civiles convocada para el 22 de este mes por la AUGC:
“A mí una manifestación de gentes que pueden llevar una pistola porque tienen licencia de arma corta se me hace muy duro”
En muchos países democráticos esas declaraciones serian motivo suficiente para un cese fulminante.
Sin pena ni gloria, pero con mucho ruido se va del ministerio que le vio llegar con perplejidad. Ahora le ve marchar con alivio y no obstante se le desea lo mejor.
Adiós señor ex-ministro, adiós Bono adiós.