AFGANISTAN 2005-2006

ABC, 15 de agosto de 2006

Hace un año morían en acto de servicio diecisiete miembros de las Fuerzas Armadas en el desarrollo de una misión militar en Afganistán. Es, pues, obligado rememorar ese hecho, recordar y rendir homenaje a quienes dieron su vida en cumplimiento de un mandato del Gobierno. Es, igualmente, necesario reconocer el sacrificio de sus familias, familias que como la de otros tantos militares españoles, sufren en silencio situaciones vitales graves e irreversibles.-

Si durante meses primó la necesidad de conocer las causas del suceso, quizás, hoy cabe preguntarse si de todo lo que entonces sucedió se han derivado consecuencias positivas, que tiendan a evitar que nuestros militares se sometan a situaciones de riesgo, más allá de las inherentes a sus funciones. Es decir, cabe preguntarse si se han adoptado medidas para que el cumplimiento de las misiones que les son encomendadas puedan ser ejecutadas con eficaces y suficientes medios materiales y técnicos; si se ha propiciado una adecuada preparación que les permita trabajar, adecuadamente, desde una más que contrastada profesionalidad; y, si, en definitiva, errores pasados no perduran en la actualidad.-

La respuesta en la mayoría de los casos no es del todo positiva. Se parte de una concepción de las misiones como algo donde el riesgo es prácticamente desdeñable. Se parte de la idea falsa de que los militares olvidan su formación preparación y forma de actual singulares para acomodarse a actividades propias de organizaciones no gubernamentales. Con estas premisas es fácil colegir que no se han dado respuesta positiva a los interrogantes que hemos planteado. Aún hoy quedan sin resolver cuestiones que afectan a la seguridad de nuestras tropas y que incluso se refieren a la seguridad de aeronaves militares que vuelan en territorio afgano. Todo ello, en un momento en el cual, objetivamente, la posibilidad de ataques y amenazas se ha incrementado notablemente.-

Más allá de actos públicos y de declaraciones más propios del escenario, lo que corresponde hacer a los responsables de la Política de Defensa es dar respuesta eficaz a estas cuestiones capitales. La opinión pública española debe saber qué hacen nuestros militares allende nuestras fronteras, qué riesgos deben afrontar y con qué preparación y medios cuentan para ser eficaces y para estar seguros.-

Hoy rendimos homenaje a nuestros militares fallecidos y con ellos a otros muchos que siguen en primera línea de combate. Sin duda, la mejor recompensa que puede concederse a todos ellos es la de saber que no se escatimarán medios y recursos para que puedan volver sanos y salvos a casa.-

Mariano Casado.-

Secretario General de la Asociación Unificada de Militares Españoles. AUME.-

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