Amianto en la Armada. La muerte silenciosa, la muerte silenciada

Francisco Maceira , 8 de julio de 2009.- Sólo en la comarca de Ferrol hay 3000 civiles afectados, la mayoría trabajadores de los astilleros. De los afectados en la Armada nada se sabe. Nadie se ha tomado ni la molestia de registrarlos en una estadística. Para el estamento militar no hay fallecidos ni enfermos por esta causa

El amianto es un mineral cancerígeno compuesto por fibras microscópicas que, por su resistencia a las altas temperaturas, fue muy empleado en los sectores de la construcción, siderúrgico, ferroviario, automoción, construcción naval y, por extensión, en los buques de la Armada.
La primera causa de muerte producida por el amianto o asbesto es el cáncer de pulmón pero también está relacionado con el cáncer de estómago, laringe, intestino, esófago, páncreas, riñón…

Aunque ya desde el siglo I era conocida su peligrosidad (Plinio el Viejo se percató de que muchos de los esclavos de las minas o que tejían ropa con este material sufrían la enfermedad de los pulmones) se siguió empleando prácticamente hasta nuestros días. Los intereses económicos y políticos pesaron más que la salud de los trabajadores y en España no se prohibió hasta el año 2002. Y eso gracias a la presión ejercida por asociaciones y sindicatos.
Las peculiares condiciones laborales de los militares hacen que nadie se movilice viendo como se incumple el protocolo de vigilancia sanitaria específica para los trabajadores expuestos al amianto. Ha tenido que ser el BNG -con sus preguntas al Gobierno sobre el tema- y asociaciones como AGAVIDA – asesorando a los afectados – los que estén tirando de un carro que no les corresponde. Un carro que es responsabilidad de la Armada.
Sólo en la comarca de Ferrol hay 3000 civiles afectados, la mayoría trabajadores de los astilleros. De los afectados en la Armada nada se sabe. Nadie se ha tomado ni la molestia de registrarlos en una estadística. Para el estamento militar no hay fallecidos ni enfermos por esta causa.
Lo peor todavía está por llegar pues, según los expertos, los casos que están apareciendo no son más que la punta del iceberg. La asbestosis puede estar latente durante más de 20 años y no es necesaria una gran exposición. Cualquiera puede estar afectado, incluso el civil que un mal sorteo de la mili le robó dos años de su vida en las calderas de un destructor.

Por todo ello urge que el personal de la Armada- tanto civil como militar- que ha desarrollado su actividad laboral en contacto con este cancerígeno material pase unos reconocimientos médicos específicos y esté controlado. Si queremos combatir este problema lo primero es conocer su alcance y apoyar a los afectados y a las familias de los que ya han fallecido. Porque no hay nada más triste que, además de estar enfermo, sentirse abandonado por una institución a la que has entregado toda tu vida. Darte cuenta que te falta el aire. Que se te acartonan los pulmones ante el silencio y la pasividad de aquellos que te ordenaban enfundarte el traje de amianto cada vez que llegaba el helicóptero. Que te mueres viendo que quien tenía que estar a tu lado está demasiado ocupado en asambleas de San Hermenegildo o preparando el chocolate con churros para el día del Carmen

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