Su caso lo denuncia la Asociación Unificada de Militares Españoles (AUME), que considera que se está cometiendo un «abuso intolerable.

El Mundo.es 20 noviembre, 2012
El Ejército del Aire le acusa de no haber tramitado la baja correctamente / Dos oficiales hicieron la audiencia en su casa, donde está postrada en la cama por prescripción médica
El Ejército del Aire ha sancionado a una soldado que está de baja laboral por un embarazo de alto riesgo, al considerar que abandonó su destino al no tramitar de forma correcta su baja. La mujer, que está postrada en la cama por prescripción médica, recibió el viernes por la mañana en su casa la visita de dos militares, que le comunicaron un arresto domiciliario de tres días.
El de ayer fue el penúltimo capítulo de una historia que arrancó el pasado 28 de septiembre, cuando esta soldado se sintió indispuesta por primera vez, y que ha incluido varias visitas de militares a su domicilio particular, requerimientos para se moviera hasta la base, una convocatoria en el hospital Gómez Ulla de Madrid -a 380 kilómetros de su vivienda, en Murcia- y una audiencia en su propia habitación la semana pasada.
Su caso lo denuncia la Asociación Unificada de Militares Españoles (Aume), que considera que se está cometiendo un «abuso intolerable» contra una persona que está en una situación extrema de debilidad y vulnerabilidad y que, según afirman, ha hecho todo lo que estaba en su mano para tramitar su baja acorde a las normas establecidas. Según se puede apreciar en numerosos partes médicos, la soldado está sufriendo un embarazo muy problemático. Tras sentirse mal el 28 de septiembre -cuando estaba en un periodo de gestación de cinco meses-, desde el día siguiente, fecha de su primera visita a urgencias, ha ido sumando una serie de partes médicos que dan fe de los problemas de salud que está sufriendo. Éstos incluyen una «enfermedad respiratoria que precisa de tratamiento diario con broncodilatadores», «disnea ante mínimos esfuerzos» y una «discopatía lumbar».
La consecuencia fue un diagnóstico que dejaba poco lugar a las dudas. «Se considera el embarazo de alto riesgo y, por tanto, se indica reposo absoluto y baja laboral», se puede leer en un parte médico del 17 de octubre.
Mientras ella recibía este diagnóstico, desde Aume denuncian que en su unidad, la Escuela de Paracaidismo del Ejército del Aire de Alcantarilla (Murcia), no hacían más que ponerle problemas, hasta convertir el último mes y medio en un suplicio para la soldado. En la asociación aseguran que la soldado comunicó en todo momento su situación a sus superiores y que, dada la imposibilidad que tiene para moverse, les hizo llegar tanto la baja inicial como la renovación de ésta por múltiples cauces, desde el fax al correo electrónico, pasando por la visita física de su pareja a la base con los papeles en la mano.
El Ejército del Aire no dio por buenas estas comunicaciones, porque tras una sucesión de mails en los que se instaba a la soldado a reincorporarse al servicio y se le acusaba de estar ilocalizable en sus teléfonos móvil y fijo, un teniente coronel médico se personó en su domicilio para comunicarle que tenía que ir todos los lunes a la base a renovar la baja, según asegura Aume. Ella, que con su problemático embarazo de cinco meses a cuestas no podía moverse de la cama.
Cada vez que tuvo que renovar su baja laboral, surgió el mismo problema: correos electrónicos sin contestación, faxes que no llegan, envíos de correo certificado que desaparecen.
Enquistada la situación, el pasado miércoles, el día de la huelga general, dos capitanes se presentaron en su domicilio particular con malas noticias. Venían a celebrar una audiencia en su propia casa, porque el Ejército del Aire le acusaba de una «ausencia injustificada de destino», que puede llegar a ser un delito muy grave en las Fuerzas Armadas.
En efecto, los oficiales le hicieron entrega del trámite de audiencia. La soldado hizo sus alegaciones, escribiendo a mano en un folio lo que ya había escrito y dicho antes: «Que debido a estas circunstancias [de embarazo de riesgo], y aun comunicando a mi cuartel las mismas, no he podido atender ningún otro requerimiento debido [como ir en persona a la base]», porque «mi situación médica podría haberse complicado». Según asegura Aume, los dos oficiales le comunicaron en ese mismo momento que iba a ser sancionada. Para entonces, la soldado estaba ya embarazada de seis meses y medio. Para culminar, la mujer recibió una comunicación del servicio de sanidad de la base de Alcantarilla, en la que se le comunica que el próximo 23 de noviembre debe presentarse en el hospital militar Gómez Ulla de Madrid. Aume recuerda que la mujer vive en la provincia de Murcia, a 380 kilómetros del Gómez Ulla, adonde quieren que vaya por sus propios medios a pesar de que no puede moverse de la cama.
Finalmente, el viernes volvieron a visitarla en su casa, esta vez para comunicarle la notificación por una falta leve. En ella, simplemente se le informa de que tuvo «una ausencia injustificada de su destino», ya que el 1 de octubre «no acudió al servicio de limpieza que tenía nombrado» y no presentó «el preceptivo parte de solicitud de baja».