La magnitud del desastre de Haití tiene que mover consciencias y compromisos. La sociedad civil española y sus organizaciones tienen, también, que movilizarse para llevar esperanza y apoyo a los habitantes de aquella zona del mundo, desolada y tan necesitada. No es solo una cuestión de los gobiernos y estados. Todos y todas podemos, debemos aportar nuestro grano de arena para, desde la solidaridad, ayudar y colaborar.
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