Jorge Bravo es un destacado defensor de los derechos constitucionales de los militares, un valiente trabajador público que representa a muchos otros trabajadores y trabajadoras de las Fuerzas Armadas, y que precisamente por ello sufre una inaceptable persecución y es acosado por sus jefes y por la cúpula del ministerio de Defensa, con un uso abusivo y malicioso del régimen disciplinario. Vale la pena recordar que Jorge Bravo ya fue privado de libertad por 30 días con posterioridad a la concentración del 20 de enero, paralelamente a la apertura de expedientes contra 20 dirigentes de AUGC que acudieron al acto vistiendo su uniforme reglamentario.
Toda la ciudadanía que asistió el sábado día 20 de enero de 2007 a la Plaza Mayor de Madrid vio que Jorge Bravo no hizo en ningún caso ostentación de su condición de militar– tal y como se le acusa injustamente en su expediente-. En nada se perjudicó ni a la disciplina, ni al servicio o misiones de las Fuerzas Armadas. Pero eso no importa, porque lo que se persigue es cortar de raíz las justas aspiraciones de los militares y cercenar sus derechos como profesionales y como ciudadanos.
El Gobierno del PSOE, que incumple de forma flagrante un mandato legislativo incluido en la Ley de la Defensa Nacional al no regular los derechos y libertades de los miembros de las FAS de acuerdo a la Constitución, es quien patrocina actuaciones represivas contra quienes denuncian este incumplimiento, de la mano antes de José Bono y ahora de José Antonio Alonso.
AUGC considera, por tanto, una agresión intolerable esta actuación disciplinaria injustificada, contra el Presidente de una organización legal y amiga, simplemente por participar en un acto que organizó AUGC y, por tanto, promoverá todas las acciones judiciales, políticas y sindicales contra este nuevo ataque, como merece la gravedad de la situación.
AUGC pone a disposición de AUME y de su Presidente, Jorge Bravo, todos los medios a su alcance y renueva públicamente su compromiso de colaboración en todos aquellos aspectos que permitan avanzar en la cada día más necesaria e inaplazable modernización y democratización de los Ejércitos, y en el reconocimiento de los derechos fundamentales y profesionales de los que ya gozan muchos de los militares de los países miembros de la OTAN.
Desde AUGC animamos al compañero Jorge Bravo a seguir trabajando como hasta ahora, de forma tenaz, decidida y valiente, desde una Asociación seria, ejemplar e independiente, como es AUME. Y a los militares españoles, pedirles que no desfallezcan ante las agresiones, las persecuciones y el acoso al que están siendo sometidos y que apoyen a los miembros de AUME como único camino realmente eficaz para cambiar la triste realidad que se vive en los cuarteles.