
En un momento de debate en el Congreso del proyecto de la Ley de la Carrera Militar, ante la cual la AUME ha presentado varias enmiendas, Santisteban criticó por «desfasados» los actuales códigos disciplinario y penal que rigen a los profesionales de las Fuerzas Armadas. Los militares cuentan en estas reivindicaciones con el apoyo de la Asociación Unificada de Guardias Civiles (Augc), cuyos miembros conocen bien las dificultades que en este tipo de cuerpos se afrontan a la hora de reclamar ciertos derechos.
En este sentido, el secretario nacional de Comunicación de la Augc, Juan Antonio Delgado, señaló que «no se trata de desmilitarizar las Fuerzas Armadas, lo cual no tiene sentido», sino de que los militares vean mejoradas sus condiciones laborales y se obtenga la democratización de algunos de sus organismos.
«Hoy más que nunca, es necesario que existan las asociaciones profesionales», defendió Santisteban, quien denunció que el nuevo reparto de los complementos salariales «ha beneficiado sólo a los puestos más altos, justo lo contrario de lo que se planteó en un principio», al primarse la responsabilidad sobre otras consideraciones.
Pero el problema más acuciante lo viven a su juicio precisamente los militares de bajo rango, que carecen de un «proyecto profesional, ni a corto ni a largo plazo». Según este miembro de AUME, «ninguno de los modelos de los últimos años» ha aportado soluciones a esta «precaria» situación. Sergio Santisteban abogó por un sistema que garantice una adecuada «continuidad» a todos los profesionales del Ejército, basado en las oposiciones y el reconocimiento de méritos.
Una problemática inusual
Los militares asentados en el Archipiélago se enfrentan a otra molestia, no tan trivial como pudiera parecer a primera vista: el aburrimiento. Pese a que participan de buen grado en labores de servicio público («porque esa también es nuestra función») relacionadas con la atención a inmigrantes irregulares o la extinción de incendios, la monotonía y el sedentarismo hacen mella en los soldados y les restan motivación.
«Muchos jóvenes entran en las Fuerzas Armadas en busca de aventuras, y aquí no las tienen», explicó el representante de AUME. Por este motivo, se producen verdaderos «empujones» para salir a misiones en el exterior, tanto en la Península como en el extranjero.