AUME pide una oficina de atención a soldados heridos en el extranjero

Madrid.- El secretario general de la Asociación Unida de Militares Españoles (AUME), Mariano Casado, que también es abogado del soldado Rubén López García, quien denunció en LA GACETA el abandono del Ministerio de Defensa tras perder una pierna en un atentado en Afganistán, recordó que el desinterés del departamento de Chacón no se limita a un soldado puntual.

Casado explicó que el problema de fondo es el hecho que Defensa no
tenga una oficina de atención a las familias de soldados que participan en
misiones internacionales
y, por extensión, a las víctimas de los
atentados y accidentes que se producen en el teatro de operaciones.

“Se tiene que crear un soporte para atender a las familias de los soldados”,
volvió a pedir Casado. AUME insiste en pedir este servicio, con el que
cuentan los militares de otros países de la OTAN,
argumentando que
durante las rotaciones de cuatro meses que los militares pasan en Afganistán,
Líbano o Somalia sus familias están sometidas a un considerable nivel de tensión
y por el momento no tienen ningún lugar o persona concreto a la que acudir.

Ayuda psicológica

La propuesta que la AUME lleva defendiendo desde hace años consistiría en una
oficina que dependería directamente de Defensa y que además de prestar ayudar
psicológica y material a las familias de los soldados serviría para canalizar la
ayuda legal y la atención a las víctimas de los ataques y atentados que se
producen en las misiones internacionales.

El soldado López García, que actualmente reside en Albacete y está
completamente retirado de la vida militar, criticó que el Ministerio de Defensa
tardara casi tres años en darle la indemnización de 36.000 euros que le
correspondía tras sufrir un atentado provocado por una mina anticarro mientras
patrullaba en un vehículo BMR en Shewan (Afganistán) en septiembre de 2007.

Sobre este asunto, el Ministerio de Defensa guarda un silencio absoluto.
Desde la sede del departamento en el madrileño Paseo de la Castellana, los
portavoces de la ministra no quisieron entrar a valorar las acusaciones del
soldado López, a pesar de que este diario les contactó con insistencia. “No
tenemos nada que decir”, se limitaron a señalar.

López, en su entrevista, recordó que tuvo “bastantes” dificultades para
acceder a las compensaciones económicas que le correspondían. “He tenido que
estar acudiendo a bastantes tribunales. El accidente fue el 24 de septiembre de
2007 y he cobrado hace tres semanas”, dijo.

El soldado, que actualmente cursa Bachillerato y tiene intención de ir a la
Universidad para estudiar Derecho, aprovechó para denunciar las condiciones de
trabajo de los soldados. “El material del que disponen no es el adecuado. No es
seguro. Los BMR no tenían blindaje, los inhibidores no funcionaban”, explicó

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