Bajas médicas

EL FARO DE CEUTA, 4 de diciembre de 2005

Continúan llegando a AUME denuncias sobre muy variados temas de la vida interior de los cuarteles. Aunque de problemática muy diversa, al tiempo que común y extensa, por toda la geografía española, se advierte una clara intensidad en la zona de Cádiz, Ceuta y Melilla de los problemas relativos a las bajas médicas.

Bien es sabido que muchos de nuestros soldados destinados en las plazas africanas tienen su vida, su familia y su domicilio al otro lado del mar pero, sin embargo, por motivo de “operatividad” durante el periodo laboral tienen que fijar su residencia eventualmente dentro de los propios acuartelamientos. Esto genera que muchas veces por motivo de baja médica el responsable de oficializarla fije el domicilio para pasar la misma dentro de la propia residencia cuartelera.

Dejando a un lado la legalidad o ilegalidad de dichas medidas así como el espíritu que anima a tomar las mismas hemos de tener en consideración las siguientes particularidades.

El hecho de tener que padecer una baja médica conlleva que quien la sufre necesite de un entorno de vida que le proporcione reposo, tranquilidad, asistencia y, en muchos casos, si la baja se produce por motivos psicológicos o psiquiátricos, la desaparición de los elementos que le han llevado a dicho estado calamitoso, como seguramente pueda ser el entorno laboral en el que se encontraba cuando comenzó a padecer los trastornos.

Otra de las consideraciones que hemos de tener en cuenta es la problemática geográfica que supone el tener de por medio el mar a la hora de los traslados de los militares entre su centro de trabajo y el lugar donde desarrollan su vida en el entorno familiar y social. Este hecho que es de por sí una carga que no se sufre en otros destinos, no puede tomarse como un dato negativo a la hora de fijar el lugar de padecimiento de dichas bajas y mucho menos, convertirlo en una especie de motivo de amenaza esgrimida para atemorizar al militar ante la posibilidad de sufrir aquellas.

Pero no se acaban ahí los parámetros negativos que se toman en consideración a la hora de conceder dichas bajas médicas. Según las denuncias efectuadas a la asociación, parece ser que en algunos casos se utiliza la amenaza de la rescisión del contrato, la apertura de expedientes, o la denegación de la próxima firma contractual con el ejército, como “armas” contra dicho absentismo laboral provocado por la baja médica.

El militar, como venimos mostrando últimamente en nuestros artículos, tiene una vida laboral con una idiosincrasia muy particular que le confiere una dureza particular que no se limita tan solo a los aspectos físicos, sino también a los psicológicos, acentuándose sobremanera en sus componentes sentimentales.

No sólo, el padecimiento físico debido a largas horas de actividad en situaciones climatológicas adversas, actuaciones peligrosas, situaciones de estrés y en general al padecimiento de muchas situaciones de hostilidad, sino también el sometimiento a un entorno laboral sumido en una exacerbada disciplina en su actuación, junto con la ya tan denunciada falta de conciliación familiar, llevan al militar a unas situaciones limites, provocando que las bajas que puedan llegar a padecer tengan una componente psicológica muy acentuada.

Es un hecho ya la gran incidencia en cuanto a bajas médicas que se esta dando en el Ejército. Y, en lugar de estar ya estudiándose el hecho y tratando de mejorar los factores que influyen en la misma, lo único que se hace es dejar en manos del jefe de unidad la decisión de otorgar las bajas y dar las altas. Como muy bien podemos deducir al final lo que se quiere conseguir es, bajo el amenazante régimen disciplinario, obligar al propio “enfermo” a evitar la baja ya que la problemática que le acarrea es peor en muchas ocasiones que el mal que trata de evitar.

Desde aquí queremos hacer llegar a todos los militares que debido a esta problemática ven incierto su futuro tanto médico-personal como profesional, el firme propósito que desde AUME nos hemos impuesto para que de una vez por todas sepamos todos cual es la situación legal y cuales los derechos que nos asisten en estas circunstancias en las que, teniendo la desgracia se padecer cualquier tipo de enfermedad o merma física, nos vemos en situación de indefensión ante las errática o negligentes actuaciones que se dan en muchos acuartelamientos.

No en vano, sabemos ya por la prensa la denuncia que en algunos lugares se ha realizado, denunciando directamente a algún jefe de unidad por promover alguna actuación constitutiva de falta. Si la actuación se convierte de negligente a arma arrojadiza contra la persona, la AUME no dudará en poner todos los medios legales a su alcance para denunciar y acabar con esas situaciones que resultan tan indignantes para las personas.

Es tanta la problemática que AUME está recogiendo de los militares por toda la geografía española que es necesario ya plantearse comenzar a actuar de la misma forma en que nuestros compañeros de la Asociación Unificada de Guardias Civiles, (AUGC) lo esta haciendo.

Sabemos que hay medidas que el Gobierno piensa tomar a través de la nueva legislación que desde el Parlamento se está aprobando, pero seguirán siendo insuficientes en tanto en cuanto no vayan paralelas a otras actuaciones tendentes a democratizar las Fuerzas Armadas, de forma que, bien de manera particular o bien a través de los hoy poco efectivos, consejos asesores del personal, sirvan para paliar la indigna falta de derechos que aún sufrimos los militares.

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