Carta del Secretario General de AUME, Jorge Bravo, pidiendo la unidad y solidaridad de todos los militares el 26N, y llamando, desde el conocimiento de las múltiples circunstancias que han provocado la precaria situación de los militares temporales, a evitar debates estériles que nos dividen «para centrarnos en hacernos fuertes en acciones que como está nos abren el camino para futuras actuaciones con capacidad para originar cambios»
——————————————————————————————————————
MILITAR DE TROPA Y MARINERÍA Y DEMÁS COMPAÑEROS, AFILIADOS O NO:
No es una sorpresa, todos sabíamos lo que ocurriría, la ley es clara en este punto, y por tanto su aplicación es consecuente con su contenido. Pero hay muchas circunstancias que tenemos que tener en cuenta a la hora de discutir u opinar sobre las diferentes situaciones que los militares temporales en general afrontan debido a la aplicación de esta parte de la ley.
Por un lado nos encontramos con un cupo de plazas de militar permanente muy pequeño. Esto no puede dar salida a todos los temporales, aunque todos se esforzaran e hicieran méritos suficientes, sólo hay plazas para unos pocos. La promoción a otras escalas, fundamentalmente a las de suboficiales, aun sin ser una posible solución para muchos, no es tampoco para una mayoría debido también al número de plazas. Pero en este caso se tiene que contemplar que la promoción es una opción personal de “superación” laboral no de salida justa a una situación laboral (pues haber entrado en las escalas de Tropa y Marinería no implica necesariamente buscar una promoción). También han de tenerse en cuenta las situaciones de muchos compañeros que por pérdida de condiciones psicofísicas automáticamente se van a la calle o quedan en una situación de APL que terminará siendo una gran dificultad para conseguir la permanencia o, en su caso la promoción. Y por último están aquellos que por malas calificaciones (sabemos todos la subjetividad del sistema de IPEC) automáticamente son “carne de no renovación” o causa de no conseguir la permanencia. Sí, nos quedarían aquellos que se han dejado llevar por una “estabilidad temporal” y ahora ven las orejas al lobo.
– Finalización de compromiso a los 45 años para los no permanentes.
Una se cumple escrupulosamente. La otra, no.
El producto estaba vendido, los compromisos se produjeron, la ley se cumplía y ahora llegamos a un incumplimiento del contrato en una parte sustancial, la del segundo punto anterior.
Reclamar mejoras profesionales es un derecho, a pesar de que se cumpla la ley. Pero reivindicar un derecho que una ley incumple, es además, una obligación, para con nosotros y para nuestra familias. Y aquí hay un grave incumplimiento de la ley.
La acción que ha puesto en marcha AUME pretende mostrar a las instituciones, a la opinión pública y al resto de compañeros una injusta situación que, al margen de cada una de las situaciones personales –que como hemos visto son muy diversas-, merece ser atendida y rectificada en su justa medida. Existen insinuaciones de cambio a peor (se estima que el sistema de asignaciones a los Reservistas de Especial Disponibilidad –RED-, puede no ser sostenible) y la historia reciente nos ha mostrado, en nuestra profesión que no cuesta nada cambiar “donde dije digo, digo Diego”.
Sólo desde la solidaridad entre todos, partiendo de la comprensión que, el debido conocimiento real de causas, situaciones y propósitos individuales, nos aporta; con las iniciativas que los nuevos derechos reconocidos a los militares nos proporcionan, y con acciones como esta que se está desarrollando, podremos ir construyendo un futuro más acorde con lo que el derecho laboral y el cumplimiento estricto de la legislación demanda.
Somos parte de la solución. ¡ADELANTE!