COLOQUIO DE LUIS GONZALO Y JORGE BRAVO CON “UN PASO AL FRENTE”

«[…]lo que la sociedad no ha escuchado todavía es a esa gran cantidad de militares que nos sentimos oprimidos, que sentimos que no tenemos ningún tipo de derechos, y que vivimos realmente anclados en el siglo XX, incluso más atrás[…]»

 

 

-Luis Gonzalo Segura de Oro- Pulido Autor del Libro: UN PASO AL FRENTE

-Jorge Bravo Presidente de AUME

JORGE.- Compartimos muchas cosas, somos militares, curiosamente tenemos los mismos jefes, pertenecemos a AUME y reivindicamos derechos. Sabemos de la infinidad de compañeros que también están ahí, con estos mismos sentimientos, y nos piden, cada vez más, actuar con contundencia; cuesta trabajo contener los sentimientos y mucho más la rabia; un libro de denuncia como el tuyo ¿Ayuda a contener o por el contrario anima a ir más allá?

LUIS.- Yo creo que anima a ir más allá. Además se está viendo que gran parte de los militares están perdiendo ese miedo que teníamos a movilizarnos, a hablar, a expresar todo lo que sentimos y… Yo si estoy recibiendo muchos mensajes de apoyo, incluso de personas que tienen miedo a expresarse públicamente en las redes, y te envían un mensaje privado y te dicen que quieren comprar el libro, que están muy contentos, que están muy orgullosos, pero que tienen miedo de decir “me gusta”, entonces creo que eso demuestra que tenemos un problema muy serio en las FF.AA.

J.- A mí me gusta la literatura y el ensayo, y leo, y leo, pero no se me ha ocurrido escribir – ni se, ni creo que valga- pero me imagino que detrás del gusto o el placer por escribir siempre está un impulso de [necesidad]  ¿Qué fue para ti antes, la idea de contar una historia o la de reivindicar, de denunciar? 

L.- Primero fue, efectivamente una necesidad, después de pasarlo tan mal y sentir tanta impotencia por lo que estaba pasando,… pues fue una necesidad personal. Poco a poco lo que iba escribiendo fue evolucionando. Yo no quería escribir un libro, eso surgió con el tiempo y sufrí un proceso de maduración, y llegado un momento ya sí quería escribir un libro, y llegado el momento publicarlo, si pudiese.

J.- Estamos ante un malestar generalizado por una Ley de carrera catastrófica, como nunca antes lo había habido, ante un nuevo régimen disciplinario que preconiza más de lo mismo y, fijación contra el asociacionismo y la libertad de expresión, y las asociaciones se sienten ninguneadas en el COPERFAS; este libro, fruto de la libertad de expresión, ¿ayudará a intensificar la esperanza en el cambio mediante los derechos fundamentales?

L.- Yo creo que sí, porque este libro es una lucha y una expresión clara de la necesidad que tenemos los militares de la libertad de expresión y de tener los derechos de cualquier ciudadano, porque, al fin y al cabo es lo que somos. Hace poco los militares portugueses se han manifestado y no ha pasado nada. El cuerpo nacional de policía se manifiesta y no pasa absolutamente nada, siguen siendo personas disciplinadas. Pero es obvio que hay una casta dirigente, la antigua escala superior de oficiales concretamente los oficiales de estado mayor, aunque no todos, que dirigen las Fuerzas Armadas como si fueran su pequeño cortijo y lo que quieren es que las Fuerzas Armadas les sirvan a ellos, no ellos servir a las Fuerzas Armadas. Unos militares con libertad de expresión son mucho más caros que unos militares sumisos y silenciosos; al final los derechos hay que pagarlos.

J.- Los militares sabemos perfectamente de lo que hablas, lo vemos a diario y lo sentimos, y muchas veces no podemos más que callar por falta de [pruebas] pero realmente necesitamos el eslabón que ayude a identificar nuestra problemática en el resto de la sociedad. Pienso que ese eslabón es la libertad de expresión, de ahí que, desde el ministerio, se haya puesto tanto empeño en la neutralidad política y sindical, y que se utilice la disciplina como un bien a proteger por encima de todo. Este es verdaderamente nuestro < talón de Aquiles> 

L.- Efectivamente es así. Hay que ver el proceso y la evolución de las Fuerzas Armadas. En la transición es obvio que en los primeros años era imposible regenerar y reestructurar las Fuerzas Armadas por la situación histórica que vivíamos; a posteriori nadie ha querido meterse a fondo. Entonces la realidad final es que nosotros vivimos en una institución militar del siglo XX pero nuestro mundo es del siglo XXI. Es un contraste muy fuerte para cualquier militar que también es un ciudadano. Y claro desde que desaparece el servicio militar obligatorio, que me parece una buena medida, porque las FF.AA. han de ser profesionales. Lo que pasa es que …el conocimiento de lo que ocurre en los cuarteles ha quedado reducido sólo al ámbito de los militares y sus familias. Antes con el servicio militar todo el mundo sabía lo que pasaba en los cuarteles, pero ahora ya no lo sabe nadie. Ese desconocimiento unido con la represión y con esa ley del silencio que se está imponiendo, pues lo que está generando es , incluso, impunidad, porque la mayoría de los militares, cuando lean el libro, -yo cuento una serie de casos, abusos, privilegios, corruptelas- se sentirán identificados con situaciones como esas e incluso más grotescas.

J.- Bueno fíjate… yo recuerdo nuestro encuentro de representantes allá por diciembre con tantos compañeros ilusionados, valientes, reivindicativos y con ganas de darlo todo por los derechos de los militares, por unas Fuerzas Armadas mejores. Oficiales, Suboficiales y, Tropa y Marinería debatiendo juntos, de tu a tu, en un foro con plena libertad de expresión. La lucha de AUME, los ámbitos de derechos que hemos conseguido, el abrir las puertas al asociacionismo, a alguien se le escapa todo esto. No saben o no quieren saber, pero pienso que es un proceso social natural. Ha ocurrido en todos los órdenes de la sociedad, organizaciones, sindicatos, asociaciones, partidos políticos,…organizarse para defenderse participando; las fuerzas Armadas no pueden escaparse a esto, tarde o temprano incluso debieran poder tener sindicatos y libertad para estar en partidos políticos. La pluralidad ideológica garantizará acabar con el pensamiento único que hoy se busca mediante la neutralidad y la moral única.

L.- Efectivamente, porque… además es que un problema que tenemos es que los mensajes que se reciben, mensajes subversivos por llamarlos de alguna forma, e intentando ser peyorativos, como a veces quieren ser con los mensajes de libertad que nosotros lanzamos, que la sociedad escucha de las FF.AA, son contra el statut, cuando habla un general o un alto mando, contra la ley de la memoria histórica,…. Precisamente esos son los comentarios que seguramente los militares no deberíamos de hacer, si te metes a nivel político; aunque yo creo que también en un futuro no muy cercano podremos hacerlo. Pero, desde luego, lo que la sociedad no ha escuchado todavía es a esa gran cantidad de militares que nos sentimos oprimidos, que sentimos que no tenemos ningún tipo de derechos, y que vivimos realmente anclados en el siglo XX, incluso más atrás.

J.- En fechas cercanas he mantenido un encuentro con parlamentarios europeos de la Comisión de defensa en Europa. Tras exponerles nuestra problemática han mostrado su sorpresa por la falta de derechos fundamentales y por la escasa participación que se permite a las asociaciones. Nos mostraron unas fotografías donde la Ministra de Defensa alemana en su visita a las tropas en misiones internacionales iba acompañada por un representante de la asociación alemana de militares. Eso es lo normal para ellos, una asociación que es tenida en cuenta porque realmente realiza una función fundamental que no realiza la propia organización. El asociacionismo quizá sirva también para acabar con privilegios, prebendas y otros desmanes como cuentas en tu libro; y esto quizás se teme…

L.- Claro, efectivamente, clubes militares que ya no sean de uso exclusivo para los oficiales, esos salarios que tienen, 1050 coroneles, cuando sólo se necesitan 50. Tenemos dos ejemplos, yo creo que muy claros. El primero de ellos es que llega la crisis y se cierra el acceso externo a los militares de tropa e incluso se restringe su número poco a poco, hasta 10.000 en los últimos cinco años, y se restringe el acceso externo a la escala de suboficiales ¿Por qué? Pues porque no se quieren ampliar nóminas. Pero las promociones de oficiales han seguido ofertando exactamente igual. ¿Cuál es el motivo? ¿Es que no se quiere ascender a los suboficiales? ¿No hay suboficiales e incluso tropa, suficientemente preparados, muchos de ellos licenciados, incluso algunos de ellos – alguno conozco yo que es doctor- para ser oficial? Sí que pueden pero, claro, si se cierra el acceso externo a la escala superior de oficiales… lo que resulta es que los hijos de muchos generales y coroneles no pueden ser oficiales; entonces lo que ya no pueden es heredar el puesto. Y claro se llega a cualquier extremo menos a ceder eso… y esto ocurre. El hecho de que exista una asociación y que cuente todos estos desmanes, que cuente lo que pasa en sus campos de golf… Recientemente ha salido la convocatoria del Ejército del Aire para los viajes en el extranjero, viajes de 15 días a diferentes zonas, muy baratos, y estaban todos restringidos a la tropa, y había cupos especiales para oficiales generales. Lo lógico es que ese tipo de viajes vayan dirigidos para los más desfavorecidos y que menos capacidades económicas tienen, como puede ser la tropa. No es normal que un señor que gana 6.000 euros encima se le regale un viaje de 600 euros 15 días por Europa, Lo normal sería que eso vaya a un señor que gana 900 y que no se lo va a poder permitir en su vida.

J.- En tu libro, la fábula que narras, lejos de que sea o no una fábula, efectivamente pueden haber denuncias de delitos ¿Crees que las personas que se puedan sentir señaladas en el libro, puedan actuar de alguna forma una vez que el libro haya visto la luz?

L.- Por supuesto. Sí, sí, van a actuar de forma directa o indirecta. Apuesto más por un ataque indirecto porque es más de cobardes, más que exponerse públicamente denunciando y seguramente van a reprimirme de cualquier forma. O me condenarán, o me ingresarán en un centro disciplinario o me expulsarán con un expediente gubernativo, es algo que tengo completamente asumido.

J.- Tu y yo somos de distintos empleos en nuestro trabajo, pero aquí, fuera del horario laboral y al otro lado de la barrera, nos tuteamos. Aunque muchos puedan pensar que en los tiempos que estamos esto debe de ser algo normal, tu y yo sabemos que no lo es. Conversamos en torno a una obra de libertad de expresión, con libertad de expresión y como personas ¿Tu crees que es esto un símbolo de lo que nos aguarda el futuro?

L.- Yo espero que sí. Yo creo que antes de empezar cualquier tipo de lucha, como la que hemos empezado nosotros; tu, por supuesto Jorge, muchísimo antes que yo, además has sido un referente para mí,…es así, yo el año pasado, cuando supe que te encerraban, para mi eso fue un golpe que me ha marcado mucho. Entonces… yo creo que sí, antes de empezar cualquier lucha todo es muy difícil, hay grandes represalias, seguramente muchos fallecidos y heridos –entre comillas- y aquí lo va a haber exactamente igual. Y seguramente que los que abrimos este camino vamos a tener que sufrir todas esas consecuencias. Pero yo lo que espero es que el día de mañana cuando seamos viejecitos y miremos a tras nos demos cuenta que ha valido para algo todo esto.

J.- Luis, nos hemos tratado de tu a tu, hemos hablado con libertad de expresión han salido a colación problemas de los militares. La disciplina continua intacta; mañana en tu puesto de trabajo, tu serás el Teniente y yo el Subteniente, que si se tercia orgánicamente, estaré a tus órdenes. Pero quizá todavía haya alguien con ideas de un mundo pasado que intente ver algo perverso o antidisciplinario y eso será lo único que pervierta el avance hacia unas Fuerzas Armadas modernas.

L.- Es que de hecho yo pienso que debieran desaparecer las escalas. Creo que la existencia de las escalas es anacrónico. Aquí lo que tiene que haber son diferentes militares con diferentes empleos, una pirámide y ofrecerles la posibilidad de que vayan ascendiendo en función de una serie de méritos objetivos desde una posición totalmente objetiva y, a partir de ahí, llegada a una determinada edad, pues el que se salga de esa pirámide pues hay que ofrecerle una salida a la administración pública, pues creo que un militar después de 20 o 25 años sirviendo no merece quedarse con 500 o 600 euros en la calle. Creo que eso es una vergüenza. Había muchos que me decían que es que no habían aprobado una oposición y yo lo que me pregunto es que si 20 años sirviendo a España valen menos que una oposición. Creo que es una gran pregunta.

J.- Ha sido un placer charlar contigo. Nos veremos el día de la presentación de tu libro espero que sea un gran éxito, y que detrás de este vengan otros muchos más, y que no exista por medio ninguna represalia. Pienso que con lo que estás diciendo, con lo que estás aportando, y seguramente con lo que va implícito en tu libro, aquél que se pueda quejar simplemente se estará señalando así mismo.

L.- Efectivamente, yo creo que si a mi me pasa algo, quizá no se den cuenta, pero lo que estarán haciendo es darle toda la credibilidad del mundo al libro, independientemente de que me acusen o me encierren alegando otros motivos. Si después de 12 años no he tenido ningún tipo de falta ni sanción, por tanto, es obvio que si ahora me ocurre algo, seré uno de los muchos que han sufrido acosos como los representantes de las asociaciones, que todos en cuanto se han hecho visibles han sufrido acosos, como la capitán Cantero después de ganar un juicio, como la capitán jueza después de hacer un registro: pues pasaré a engrosar esa lista y…bueno, lo haré con orgullo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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