Conciliacion Vida Familiar

SENADO,extraido del diario de sesiones.18 de abril de 2007.

PREGUNTA DE DON ALEJANDRO MUÑOZ-ALONSO LEDO, DEL GRUPO PARLAMENTARIO POPULAR EN EL SENADO, SOBRE SI ESTÁ SATISFECHO EL GOBIERNO DEL RESULTADO DE LA NORMATIVA SOBRE LA CONCILIACIÓN DE LA VIDA LABORAL Y FAMILIAR DE LOS MILITARES ESPAÑOLES.

DON ALEJANDRO MUÑOZ-ALONSO LEDO
[…] nosotros creemos que también hay que tener presentes otra serie de limitaciones, porque si no nos moveremos en el equívoco. No se pueden aplicar a la vida militar ciertas normas laborales […]

[…]cuando forman parte de las Fuerzas Armadas aceptan voluntariamente una serie de limitaciones que impiden que se les asimile a otros servidores públicos.[…]

Señor ministro, creo que su señoría da una visión demasiado optimista de la aplicación de esa orden, porque en menos de seis meses se han multiplicado, no voy a decir que hasta el infinito, pero sí de forma amplia, las quejas y la decepción por su aplicación, de tal forma que se ha llegado incluso a hablar de un extendido malestar por la aplicación de esa norma y se han relatado situaciones concretas como, por ejemplo, la que afecta a la Comandancia de Ceuta.
 
Estoy seguro de que la orden tenía muy buena voluntad, pero no se está aplicando quizás porque no se puede aplicar, y no se puede aplicar porque es una orden —en mi opinión— poco meditada, contradictoria en sus propios términos y que da toda la impresión de estar inspirada, no tanto en los intereses generales de la Defensa, como en una cierta motivación ideológica, creo que con algunos ribetes demagógicos.
 
Empieza diciendo la orden que los militares están en disponibilidad permanente para el servicio —estoy plenamente de acuerdo—, pero inmediatamente después trata de aplicar las normas que existen en la Administración general del Estado al ámbito militar, y ahí es donde yo creo que se equivoca. No me parece adecuado que en la norma se diga también que hay un considerable desfase en relación con el régimen existente para los funcionarios civiles. No creo que se pueda hablar de desfase, porque son situaciones distintas y deben estar sometidas a ámbitos diferentes. Las contradicciones de esta norma son tan obvias, que se están multiplicando las excepciones, hasta el punto de que en este caso la excepción no confirma la regla, sino que la sustituye; y para ese viaje creo que no era necesario poner en marcha una norma de este tipo.

Señor ministro, nosotros estamos absolutamente a favor de todo lo que pueda aumentar y mejorar la calidad de vida y del servicio de los militares, y en ese sentido nos felicitamos de los esfuerzos que se están haciendo en esta legislatura, continuación de los que se hicieron en situaciones anteriores por los gobiernos anteriores. Pero me parece que en estos casos hay que partir siempre de la prioridad de los intereses de la Defensa, de la disponibilidad permanente para el servicio, del propio espíritu de servicio y de la aceptación voluntaria del sacrificio, cuestiones que han definido siempre el perfil de nuestras Fuerzas Armadas y que creo que deben seguir definiéndolo.

Yo estoy de acuerdo con esa frase, que manejamos mucho cuando hablábamos de la profesionalización, de que los militares de todos los niveles, desde tropa y marinería hasta los oficiales generales, son ciudadanos de uniforme. Efectivamente; pero, al mismo tiempo, cuando forman parte de las Fuerzas Armadas aceptan voluntariamente una serie de limitaciones que impiden que se les asimile a otros servidores públicos.

Pues bien, nosotros creemos que también hay que tener presentes otra serie de limitaciones, porque si no nos moveremos en el equívoco. No se pueden aplicar a la vida militar ciertas normas laborales que chocan una y otra vez, insistentemente, con la dinámica de la vida militar y con el funcionamiento normal de las unidades, máxime cuando muchas de esas unidades —y su señoría lo sabe mejor que nadie— están al 80 por ciento de sus efectivos y, por lo tanto, exigen de los que están allí un espíritu de sacrificio muy insistente y renovado. Por lo tanto, estamos a favor de todo lo que suponga esa conciliación, pero si se trata de conciliar con una norma tan casuística y tan precisa como esta orden ministerial, nos vamos a encontrar en una contradicción permanente.

Creo que hay que decir muy claramente, señor ministro, que los militares no son trabajadores por cuenta ajena sin más a los que se les puedan aplicar las normas laborales generales, sino que desempeñan un servicio, un nobilísimo servicio a España y a sus ciudadanos que está basado en una fuerte carga que tiene que tener presente.
 
Le cito una referencia que me parece muy interesante. Un historiador militar británico, John Keegan, muy comprometido con la paz, por otra parte, dice que en nuestras sociedades democráticas modernas hay una contradicción permanente —es así— entre el código general que se aplica a toda la gente, que está basado en los derechos inalienables, y el código basado en la ética militar, que dice él que está basado en el principio de la abnegación. Creo que eso lo debemos tener presente porque, si no, no haríamos un verdadero Ejército, sino que estaríamos haciendo otra cosa y daríamos pie a quienes hablan de la desmilitarización de las Fuerzas Armas o quienes hablan de unas Fuerzas Armadas como una especie de ONG dedicada a tareas benéficas.

El  MINISTRO DE DEFENSA .

Efectivamente, en la conciliación de la vida laboral y la vida personal y familiar cuando se trata de las Fuerzas Armadas se tienen que tener en cuenta como concepto y como práctica las características específicas que concurren en la labor de las Fuerzas Armadas, y eso es lo que hemos hecho en todo el desarrollo normativo del plan de conciliación.

Permítame que le recuerde, senador, la Orden Ministerial de 4 de octubre de 2006, que aprobó las normas sobre jornada y horario de trabajo, vacaciones, permisos y licencias de los militares profesionales; el Real Decreto de 20 de octubre del mismo año, que establece el Reglamento de destinos y la posibilidad de reserva de destino en determinados casos de cuidado de hijos y de familiares; los Reales Decretos —son dos— de 1 de diciembre, también de 2006, que protegen la maternidad y contemplan medidas especiales de protección social en caso de embarazo, parto y posparto, y la Ley Orgánica de 22 de marzo de 2007, de igualdad efectiva de hombres y mujeres, que modificó determinados aspectos de la Ley de Régimen del Personal de las Fuerzas Armadas, en particular mejorando sustancialmente las situaciones de excedencia por cuidado de hijos o familiares.

Tengo que recordarle también, —y tendrá que admitirlo, senador—, que hemos puesto en marcha un plan de escuelas infantiles en dos años y medio, y ya están en pleno funcionamiento diez de las previstas. Por otro lado, lo que es muy importante, hemos creado y puesto en marcha el Observatorio de la Mujer en las Fuerzas Armadas, que es precisamente un instrumento con representación plural que nos permite ir analizando cómo se puede conciliar la vida personal y familiar con el trabajo en las Fuerzas Armadas; observatorio que está haciendo un excelente trabajo de recogida de datos y de análisis de estos y que nos está permitiendo avanzar en esa conciliación que, efectivamente, en el caso de las Fuerzas Armadas tiene connotaciones necesariamente específicas, en particular, porque, como usted mismo destacaba, hay que asegurar antes de nada la operatividad de las unidades.
 
Acabo, señor presidente. Señor senador, debo decirle también que hemos pasado del casi nada a una situación razonablemente buena, y queremos pasar de una situación razonablemente buena a una situación excelente. Eso lleva su tiempo, y conlleva la implantación prudente de las normas, la observación, el análisis, y la corrección de todo lo que sea necesario, porque queremos unas Fuerzas Armadas plenamente operativas y eficaces en las que sea posible —y lo es— conciliar el trabajo —duro en las Fuerzas Armadas— con la vida personal y familiar. Tenga en cuenta que estamos haciendo un enorme esfuerzo en todas y cada una de las 2.300 unidades militares concernidas por este plan de conciliación, y con buenos resultados. Muchas gracias.

Comparte esta publicación

Artículos

relacionados

AUGC SE SOLIDARIZA CON FRANCISCO MARTÍN PEREZ

De nuevo el Régimen Disciplinario Militar es utilizado de forma desproporcionada y

Defensa expedienta a una juez militar que investiga un caso de corrupción

El Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) tiene una patata caliente sobre

Tópicos Beneméritos

elPortal del Guardia Civil, mayo 2006 Los profesionales de la opinión, opinantes