
AUME INFORMA, 8 diciembre de 2008
El pasado día 19 de setiembre de 2008 se ha convertido en una fecha histórica, para los militares en general y para la AUME en particular, al haberse dictado la sentencia sobre el caso Francisco Martín , “estimándose” el recurso de casación nº 201-40/08, en el Tribunal Supremo (Sala de lo Militar).
El entonces Presidente de SODECTA, Francisco Martín, profesional de las Fuerzas Armadas (Controlador de Tránsito Aéreo con el empleo de Sargento 1º), fue arrestado con una sanción, por falta grave, de un mes y veinte días. La sanción, consistente en la privación de libertad con la reclusión en un centro militar, resultó aún más dura, debido a las circunstancias personales que Francisco sufría por aquellas fechas dada la convalecencia que padecía su mujer, y ha que se encontraba al cuidado de un hijo recién nacido. Francisco, a pesar de encontrarse de baja psicológica, no fue exonerado del cumplimiento de la sanción, como en el caso que hemos visto recientemente en el Cabo de la Armada, Jorge Gago, por los sucesos de la Fragata Extremadura.
La indigna situación por la que ha tenido que pasar nuestro compañero no tiene reposición, aún cuando ahora se le da la razón a través de la sentencia que aquí comentamos. No hay que olvidar que, al padecimiento físico y psicológico por él sufrido, hay que añadir el sufrido por su familia y también por los compañeros cercanos que sentían impotencia y frustración.
“…el Sargento sancionado no reveló ningún dato o extremo que no fuera ya conocido”. Esto ya lo sabíamos, pero algo tenía que alegar el instructor, para poder seguir investigando acerca de SODECTA. ¿Se va a actuar de oficio contra los responsables de esta injusticia?
Pero si en algo tenemos que agradecer a Francisco y a su familia por el sacrificio realizado, y al trabajo suspicaz y persistente de la Asesoría Jurídica de AUME, es por haber conseguido, a través del recurso contencioso-disciplinario, una sentencia que además de reconocer la legalidad de la actuación de Francisco, delimita claramente el status de militar frente al status de representante asociativo. Así las actuaciones o acciones legales llevadas a cabo por un representante asociativo no tienen nada que ver con su condición de militar.
Francisco podría haber desistido de su empeño en trabajar por la dignificación de la profesión suya y de sus compañeros y en definitiva por la dignificación del militar, pero prosiguió a pesar de su situación familiar y de las sucesivas acometidas contra su dignidad profesional.
Francisco ha sufrido la total falta de atención a la familia que los militares venimos denunciando dadas las especiales condiciones de nuestro trabajo. Pero aquí, si cabe, las circunstancias son aún más denigrantes dado que a un trabajador se le ha separado de su familia y de su entorno social por una falta administrativa que a la postre ha resultado falsa. ¿Existen responsables de esta situación? ¿Si los hay, se va a actuar contra ellos por tamaña injusticia?
Así pues, Francisco con su labor altruista al frente de SODECTA ha resultado un ejemplo de entrega a los demás convencido de que el único camino para la resolución de nuestros problemas, a día de hoy, consiste en la legal lucha desde al ámbito asociativo, desde la unión de los militares.
Enhorabuena a Mariano Casado por su labor al frente de la Asesoría Jurídica y, por su lucha y sacrificio, Francisco Martín: ¡Gracias!