EL FARO DE CEUTA,12 de febrero de 2006
Asistimos estos días a una nueva campaña de publicidad por parte del Ministerio de Defensa donde se hace muy patente el dicho de que “una verdad a medias puede resultar la mayor mentira”.
Pero la mayor ocultación se produce en el hecho de no mencionar que por ingresar en las Fuerzas Armadas pasas a ser un ciudadano de segunda. Automáticamente dejas de tener algunos derechos. Pasas a estar bajo un duro régimen disciplinario. Tendrás sanciones administrativas de privación de libertad. Y se te aplicaran las RR.OO con toda su carga moral trasnochada
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QUIERO TENER TU PRESENCIA, QUIERO QUE ESTES A MI LADO
Miro en la noche el cielo que cubre todo cuanto me circunda, oscuridad de negro azabache cubierta tenuemente por el velo naranja que se eleva desde el puerto. Las estrellas se cofunden con los puntos de luz que se dispersan por la ladera de la montaña y con las luces que salpican el puerto y sus alrededores.
Me parece tibia y fresca a la vez, la brisa que acaricia mi cara, y los sonidos lejanos del bullicio de la ciudad se confunden con la música del campo, los latidos de mi corazón y la voz de mi compañero de patrulla que me invita a seguir patrullando.
No se cuanto tiempo mas contemplaré estas estampas desde este lugar algo apartado, pues parece que se creará una base donde aglutinarse, juntarse, apelotonarse, por el ahorro que ello supone.
El General Pitarch Jefe de la Fuerza Terrestre visitó esta semana Ceuta y comunicó que se agruparan todos los cuarteles en una base única. Parece ser que por ahorro, por economía de medios y porque se libera espacio para la ciudad.
El general también comentó que así se reducirán las guardias y esto es lógico claro. Lo que queda muy claro también es que, si las unidades y las compañías siguen siendo las mismas, ya sabemos quienes serán los más beneficiados por esas reducciones.
Y nos parece muy bien que exista esa preocupación y se ofrezcan estas soluciones, pero ya empieza a ser un poco preocupante que unos hablen de forma exaltada de política, otros arenguen a las tropas, otros den soluciones técnicas al despliegue, otros hagan leyes que nos hacen asumir nuevos compromisos, nuevas misiones y que, sin embargo, continuemos sumidos en una ya alarmante falta de atención social, falta de una preocupación por la dignidad del militar, falta de una verdadera conciliación del trabajo del militar con la vida familiar.
NO QUIERO HABLAR DE LA LUCHA, SI NO ESTAMOS PREPARADOS
Asistimos estos días a una nueva campaña de publicidad por parte del Ministerio de Defensa donde se hace muy patente el dicho de que “una verdad a medias puede resultar la mayor mentira”.
Llama la atención el cambio por la comida “basura”, (¿será que es el tipo de comida que le espera?), el cambio por la austeridad ahorrando en una botella o conformándonos con una moto baratita, (claro, su sueldo no dará para más). También es muy ilustrativo el toque erótico de una chica mostrando su tanga, o la llamada al sexo femenino sacando casi a más mujeres que hombres en el anuncio, ¿ o es una llamada a los jóvenes?. Pero también parece curioso que apenas se vislumbre un arma o acciones armadas y que por el contrario aparezcan, inundaciones, calamidades, niños arropados por militares, heridos siendo atendidos, elecciones, y por supuesto la consabida margarita sobre el metal frío, símbolo de la paz contra las armas. Quizás no hayamos entendido bien las últimas novedades y es que los nuevos agrupamientos, reordenamientos y aglutinamientos estén abocados a que el Ejército entero se convierta en la GUME, Gran Unidad Militar de Emergencias, o la OMGAH, Organización Militar Gubernamental de Ayuda Humanitaria.
Pero lo que el anuncio no muestra es como se nos envía a “no se el que” a Irak y se vuelven muertos y heridos de una guerra y se les deja abandonados a su suerte y sin reconocimiento a su valor. O como se nos envía a Afganistán a reconstruir “no se el qué”, y tras muchos meses sin reconstruir nada hemos de soportar ataques con granadas o disparos casi a diario. O como se nos envía a las vallas con una porra para apalear inmigrantes en una labor absolutamente de orden público. O como se nos mantiene a nuestras familias permanentemente desinformadas de la realidad que vivimos, y como se quedan permanentemente desatendidas ante nuestras prolongadas ausencias. Tampoco muestra el anuncio como los militares españoles trabajamos a destajo en las misiones internacionales mientras que otros países adecuan turnos lógicos de actividad y descanso. Ni muestra como nuestros medios de vida y ocio en esas zonas son tercermundistas. Y tampoco muestra como en muchos casos verdaderamente no estamos preparados para la misión que se nos encomienda. A nadie se nos escapa, por ejemplo, que el accidente de los helicópteros en Afganistán, posiblemente se debiera a falta de entrenamiento y preparación por parte de nuestras tripulaciones y no a la falta de profesionalidad que desde el ministerio se quiere dejar caer, hablando de “maniobra brusca” por parte del piloto.
NO QUIERO HABLAR DE LA LUCHA, SI NO ESTAMOS PREPARADOS
Pero la mayor ocultación se produce en el hecho de no mencionar que por ingresar en las Fuerzas Armadas pasas a ser un ciudadano de segunda. Automáticamente dejas de tener algunos derechos. Pasas a estar bajo un duro régimen disciplinario. Tendrás sanciones administrativas de privación de libertad. Y se te aplicaran las RR.OO con toda su carga moral trasnochada y anticonstitucional.
No se que han pretendido colocando de banda sonora a esa gran canción de Seguridad Social, pero aunque sólo aparece parte del estribillo, todos sabemos como continua:
NO QUIERO HABLAR DE ESOS NIÑOS
QUE ESTAN TAN DESAMPARADOS
NO QUIERO HABLAR DE LA GUERRA
NO QUIERO HABLAR DEL PARADO
La verdad es que parece un despropósito, pero ¿y si fuera todo un propósito? Se apostilla: “Tu eres la fuerza que lo cambia todo”. El miedo, la indefensión, la injusticia de los demás, tu fuerza lo cambiará.
¿Quién cambiará tu miedo, tu indefensión, la injusticia hacia ti?