www.elcorreodigital.com, 30 de junio de 2005
El ahora diputado popular sostiene que no fue «responsable de nada» y desvela que presentó su dimisión a Aznar después de celebrarse el funeral de Estado. «He dado la cara por los militares, aunque me hayan dejado solo», se lamentó
La Comisión de Defensa del Congreso de los Diputados aprobó ayer una proposición no de ley que culpa al ex ministro de Defensa, Federico Trillo, de la catástrofe del Yak-42. La resolución, que respaldaron el PSOE, ERC, IU y PNV, constata que existieron «negligencias graves» en la contratación y en el seguimiento del vuelo, e «importantes errores» en la identificación de los cadáveres. La responsabilidad derivada del siniestro, concluye, no puede atribuirse sólo a los militares. Las conclusiones provocaron la fulminante reacción de Trillo, que culpó de lo ocurrido al Estado Mayor de la Defensa y acusó a sus rivales políticos de haberle negado la presunción de inocencia. «Hasta un miserable tiene derecho a que le escuchen», espetó a sus interlocutores.
El PP fue el único grupo que rechazó el texto, mientras que Coalición Canaria y CiU prefirieron no votarlo. La resolución recalca que la culpa «no corresponde exclusivamente a las instancias militares, sino que afecta directamente a las autoridades políticas, en concreto al ministro de Defensa Federico Trillo, que ejercía la dirección de la administración militar en el tiempo que tuvieron lugar los hechos referidos». La proposición subraya que hubo «un constante y claro menosprecio a las familias».
La aprobación de la resolución estuvo precedida por un debate agrio, en el que el PSOE y sus socios acusaron a Trillo de «mentir» a los ciudadanos y al Parlamento, de «enredar» para ocultar la verdad y asegurarse su supervivencia política. También le reprocharon el «calvario» padecido por las familias de los muertos. El portavoz de ERC, Joan Puig, le echó en cara su prisa por traer los cadáveres para hacer «un funeral de Estado que tenía fecha y hora en clave electoral».
El ex ministro pudo defenderse de esas acusaciones porque el día anterior pidió por escrito al presidente de la Comisión de Defensa, Joaquín Leguina, permiso para intervenir ante lo que consideró «mi reprobación como ministro de Defensa». Lo hizo arropado por los portavoces de su grupo, Manuel Atencia y Fernando López-Amor, pero en ausencia de otros ‘pesos pesados’ de su partido. Trillo replicó a los que le culpaban como si estuviera ante un tribunal y se alejó varias veces del meollo del asunto. Alterado, comparó el debate con un proceso «de inquisición», golpeó varias veces la mesa y bebió abundante agua.
El tono de su discurso fue agresivo y estuvo lleno de reproches y avisos: «No voy a callar más», «no voy a ser el chivo expiatorio sobre el que todo el mundo proyecte las responsabilidades», advirtió. Pero no aportó datos que apunten a otros culpables, más allá de los que señaló en el Pleno sobre el accidente, en el que atribuyó al Estado Mayor de la Defensa toda la responsabilidad en la contratación del avión. Desveló que, tras el funeral de Estado, presentó su dimisión ante Aznar, que la rechazó porque no era su responsabilidad «contratar» ni «el traslado» ni «nada».
Trillo subrayó que él también tiene «derecho a la verdad», y acusó al actual ministro de Defensa, José Bono, de «mentir» y de utilizar el dolor de las familias en su contra. Despechado hacia quienes fueron sus antiguos colaboradores, lamentó que «he dado la cara por los militares, aunque me hayan dejado solo en esa labor». Lo hizo, insistió, porque «actuaron legal, regularmente y de buena fe». En ese sentido, destacó que los dos generales médicos -hoy imputados por la Audiencia Nacional- que envió a Turquía para identificar a los muertos «fueron allí a ayudar y ayudaron en lo que pudieron».
El ex ministro admitió que «hubo errores» en el caso, pero dijo que es «injusto» afirmar que el accidente y la muerte de los 62 militares se debió a «la contratación de un avión basura por el anterior equipo ministerial». «No, porque no tenía competencias», recalcó, y denunció la actuación del Gobierno del PSOE por cesar «injustamente» a la anterior cúpula militar. Trillo destacó que cuando tuvo lugar el siniestro, el jefe del Estado Mayor Conjunto era el general Juan Luis Ibarreta, a quien el equipo de José Bono promovió al puesto de segundo jefe del Estado Mayor del Ejército del Aire. Concluyó que el informe de la comisión internacional que investigó el accidente apunta como única causa a un «error de los pilotos».
Las palabras de Trillo provocaron a su vez la reacción del actual responsable de Defensa. José Bono respondió a su salida del Congreso que es «inaceptable» que el dirigente popular culpase a los militares o a él mismo de lo ocurrido. «Allá él con su conciencia», zanjó.