El pasado día 7 se ha celebrado el Pleno del COPERFAS P14-3. Este pleno tenía una singular importancia al tener entre sus temas el debate e informe sobre el Anteproyecto de ley de modificación de la Ley de la carrera militar.
Como ya conocíamos, el texto presentado no ofrecía apenas cambios significativos en el régimen transitorio de la ley que obrasen justicia profesional o compensaciones por los agravios surgidos desde la aplicación de la ley. AUME y otras asociaciones hemos venido trabajando desde años atrás para intentar conseguir justicia para los miles de afectados por esta nefasta ley que hoy ya llama a ser de nuevo modificada.
Además, ha sido nuestro empeño conseguir, de una vez por todas, introducir a la Tropa y Marinería en una ley de carrera de corte integral. Esto ni siquiera ha sido contemplado en el anteproyecto. El Ministerio ha permanecido inamovible a sus tesis de no cambiar nada y huir hacia delante en base a una supuesta inseguridad jurídica (precisamente la que no han tenido miles de militares a lo largo de su estancia en las Fuerzas Armadas). No se nos escapa que todas las aportaciones ministeriales han surgido de los órganos del mismo, mandados por militares, encontrándose aquí la gran responsabilidad sobre el texto proyectado.
Prácticamente no se han tenido en cuenta las aportaciones de las asociaciones profesionales, ni las aportaciones de la Comisión de Defensa, ni los votos particulares efectuados en el Dictamen de la comisión. Lo más grave es que ni tan siquiera se ha cumplido el mandato legislativo recogido en la Ley Orgánica de derechos y deberes de los miembros de las Fuerzas Armadas.
Sabemos que recientemente hemos empezado a utilizar herramientas participativas que poco a poco serán las que ayudaran a corregir todos los atropellos que las normas puedan producir en nuestras carreras, en nuestro trabajo, en definitiva, en nuestros derechos, pero a día de hoy las asociaciones no contamos con una masa suficiente de afiliación que nos de la fuerza necesaria para hacer valer nuestras propuestas de una forma más efectiva. Pero sin obviar nuevas conquistas en derechos sobre la participación todavía nos quedan otras palancas que mover. Las movilizaciones son otra herramienta del derecho que yendo más allá de posturas ideológicas, de afiliaciones o de otros elementos ajenos a la defensa elemental del derecho profesional, sirven para cambiar las cosas, para motivar cambios, para conseguir aquello que por otros métodos se nos niega.
Si el Ministerio no ha querido oír a unos representantes asociativos que no representaban a una mayoría de militares, ahora esa mayoría de militares tiene que movilizarse para que sea escuchada por el Gobierno.
Por tanto AUME en próximas fechas va a promover cuantas acciones legales estén al alcance de todos y cada uno de los militares para que puedan expresar públicamente su malestar por la actual situación profesional y por aquella a la que le relegará las leyes que se proyectan. AUME