ABC,25 de julio de 2006, J. L. LORENTE
MADRID.
El Gobierno ha reconocido por primera vez en un documento enviado al Parlamento los riesgos que corren las tropas españolas desplegadas en Afganistán. Cuando faltan escasos días para que se cumpla el primer aniversario de la muerte de diecisiete militares españoles al caer el helicóptero «Cougar» en el que viajaban cerca de la ciudad de Herat, se ha sabido que nuestras tropas hicieron frente a tres ataques de importancia durante el último año, además del más grave de todos: el sufrido el 8 de julio por una patrulla que causó la muerte del soldado Jorge Arnaldo Hernández y heridas a otros cuatro.
Según el escrito remitido por el Gobierno a una pregunta del diputado del Grupo Popular Arsenio Fernández de Mesa, hasta el 16 de agosto de 2005 -fecha del «accidente» del «Cougar»- no se produjo ningún ataque ni incidente ni hostigamiento a las bases españolas. Pero a partir de ahí empezaron los problemas. Así, el Gobierno explica -sin citar fecha- que «durante una operación rutinaria de mantenimiento de aeronaves se detectó un orificio en el fuselaje de una de ellas».
El segundo «incidente» grave, según la nota del Ejecutivo, tuvo lugar el 25 de noviembre del año pasado cuando «se recibió impacto de granadas en la zona de aparcamientos de helicópteros de la base de apoyo avanzado de Herat, sin que se produjera ningún tipo de daño». En tercer lugar, el pasado día 15 de abril se registró «un incidente con fusilería contra una sección española que se encontraba patrullando en la zona de Herat». Por último, el Gobierno deja claro que, con objeto de aumentar la seguridad, «se han reforzado las medidas de protección a la Fuerza a través de la instalación de sistemas de seguridad perimetral y vehicular».
El PP concede la máxima relevancia al escrito enviado por el Gabinete socialista porque revela, según el primer partido de la oposición, tres hechos importantes. El primero, el cambio de actitud del ministro de Defensa, José Antonio Alonso, con respecto a su antecesor, José Bono, que se negó a reconocer ningún tipo de «incidente» contra las tropas españoles, pese a las reiteradas preguntas del PP en ese sentido. El segundo hecho, según recalca Fernández de Mesa, es que los orificios encontrados en el fuselaje de una aeronave reabren el «caso del Cougar». El Ministerio que dirigía Bono insistió en todo momento en que la muerte de los 17 militares se debió a un accidente, pese que a los soldados que viajaban en el segundo helicóptero señalaron que oyeron el ruido de un ametrallamiento. Por último, el PP sostiene que el documento del Gobierno deja claro el «alto riesgo» al que se ve sometido el Ejército español que desmiente -según los populares- el discurso mantenido hasta ahora por el Ejecutivo socialista de que nuestros soldados están en una misión de paz.