
EL MUNDO 16 JUNIO 2008,Roberto Benito
El Ejército advierte de que la precariedad de sus medios «afecta a la seguridad» aérea
Afirma que han «aumentado los incidentes» por la limitada formación de los controladores militares y el «incremento del tráfico civil en las bases»
MADRID.- El incremento del tráfico aéreo civil en las bases militares, que en cuatro años se ha multiplicado por dos, ha puesto en una situación límite a la escasa y limitada plantilla de controladores aéreos de las Fuerzas Armadas, que se encuentra totalmente superada.
El problema es viejo pero, después de años sin que se hayan articulado soluciones, ha desembocado en una crisis. Consciente de ella, el Estado Mayor del Ejército del Aire (EMA) organizó una reunión el pasado 20 de febrero para analizar la situación y elaboró un informe en el que reconoce que se están «generando situaciones que podrían llegar a afectar a la seguridad del vuelo».
La nota del EMA, de carácter interno y a la que ha tenido acceso este periódico, está fechada el 3 de marzo y lleva la firma del jefe del Estado Mayor del Aire, general Francisco José García de la Vega. Está centrada en los conflictos que está provocando «el limitado nivel de inglés» de los controladores aéreos militares, pero describe una situación de precariedad general de medios en el Ejército para afrontar la gestión del tráfico civil.
Entre los «factores negativos detectados», el informe del EMA cita el «espectacular incremento de carga de trabajo» de los controladores «por la apertura de bases al tráfico civil» y el «estrés» que sufren, y señala con claridad que, por esta razón, la especialidad está «entre las menos solicitadas» y que las nuevas promociones buscan «destinos de mayor comodidad y menor responsabilidad».
La situación de peligro actual tiene su origen en la derivación de tráfico civil a las bases aéreas militares. Desde hace varios años, compañías como Iberia, Easyjet, Air France o Ryanair, entre muchas otras, utilizan bases del Ejército del Aire para operar. Son millones de pasajeros cuyo vuelo, despegue y aterrizaje son controlados por pocos, muy pocos, controladores que acumulan largas jornadas, saben poco o nada de inglés y sufren gran presión por la cantidad de trabajo que se carga sobre ellos.
Y es que, mientras la plantilla de controladores militares es casi la misma desde hace cuatro años, el «incremento del tráfico civil en las bases aéreas» ha sido imparable y se ha multiplicado por dos.
Si en 2004 desde las bases militares se gestionaron 1.716.228 pasajeros civiles, en 2007 esa cifra había pasado a ser de 3.392.931. En algunas bases, el aumento ha sido especialmente significativo. Es el caso de la de Zaragoza, que con motivo de la Exposición Internacional que se inauguró el viernes ha visto cómo se incrementa el número de pasajeros de forma excepcional. O de la de San Javier (Murcia), que con casi dos millones de usuarios anuales se ha convertido en una de las puertas de entrada a la costa mediterránea.
Para afrontar esta carga de trabajo, el Ejército del Aire cuenta con 206 controladores, según sus propios datos. De ellos, sólo 27 tienen el nivel de inglés mínimo que exige la UE, lo que significa que la mayoría tiene serios problemas para comunicarse con los pilotos de las compañías extranjeras, que son la mayoría.
De hecho, éste es uno de los puntos básicos de la nueva legislación comunitaria -conocida como Cielo Unico Europeo-, que todos los miembros de la UE tenían que aplicar desde el pasado 17 de mayo y que España incumple abiertamente. No sólo en el capítulo del inglés -para el que, de hecho, hay una moratoria hasta 2010-, sino también, por ejemplo, en la necesaria licencia que deben tener todas las personas que desempeñen funciones de controlador aéreo, y que los militares españoles no poseen.
La sensación entre los controladores y en buena parte del Ejército del Aire es que el Gobierno ha ido derivando parte del tráfico civil a las bases militares sin aumentar la plantilla, sin establecer compensaciones y sin mejorar las condiciones.
Las consecuencias ya están en las pistas. El informe del EMA señala directamente «un aumento del número de incidentes». Quizá lo normal en una plantilla reducida, sometida a una gran carga de trabajo, sin una acreditación profesional y con una formación inadecuada.
LOS FACTORES QUE PONEN EN PELIGRO LOS VUELOS
1. Aumento del tráfico. En los últimos cuatro años, el número de vuelos y el de pasajeros civiles gestionados desde bases militares se ha doblado.
LOS FACTORES QUE PONEN EN PELIGRO LOS VUELOS
LOS FACTORES QUE PONEN EN PELIGRO LOS VUELOS
2. Escasez de plantilla. Pese al incremento de la carga de trabajo, el número de controladores militares apenas ha aumentado.
3. Limitada formación. Hay grandes lagunas en la formación de los controladores y sólo 27 de los 206 tienen el nivel de inglés que exige la UE.
4. Estrés. El aumento del tráfico y lo delicado del trabajo crean problemas entre los controladores. 5. Pocas incorporaciones. La falta de incentivos hace que las nuevas promociones se decanten preferentemente por otras especialidades.
6. Desmotivación. Con la sensación de que su trabajo no está suficientemente reconocido, muchos controladores buscan otros destinos.
7. Falta de acreditación. Defensa impide que los controladores militares puedan obtener la licencia comunitaria que les equipararía a los civiles.
8. Más incidentes. La suma de estos factores da como resultado mayor número de incidentes.
Aterrizar con dos Mirage de frente
La base de Zaragoza fue testigo, a finales del año pasado, de uno de los peores incidentes aéreos que se recuerdan. Estando el Rey Juan Carlos en el campo de maniobras, el piloto de un avión civil que estaba en fase de aproximación a la base observó, atónito, cómo estaban despegando en su dirección dos Mirage F-1.
Aterrizar con dos Mirage de frente
Aterrizar con dos Mirage de frente
Debido a un fallo en la coordinación entre distintas dependencias de control, las dos aeronaves militares se cruzaron con el vuelo civil muy por debajo de los límites de seguridad permitidos, ante el pavor de los pasajeros.
Este tipo de cruces son bastante habituales en todas las bases, aunque se realizan cumpliendo los límites de separación estipulados. En Torrejón de Ardoz (Madrid), por ejemplo, es muy habitual que los aviones -civiles y militares- despeguen y aterricen en la misma dirección. Así lo organizan los controladores militares de la base para evitar la entrada y salida en la dirección del cercano aeropuerto de Barajas, y agilizar los despegues y aterrizajes en los momentos en los que hay mayor tráfico.
Este tipo de modificaciones son introducidas directamente por los controladores, siguiendo sus propios criterios. De hecho, es la forma de trabajo habitual, dado que son muy pocos -en Torrejón hay en estos momentos una plantilla de 12 personas- y se ven obligados a improvisar de forma continua para lograr organizar de forma razonable la gran cantidad de tráfico aéreo que, cada vez en más ocasiones, se ven obligados a gestionar con plantillas limitadas.
Un despegue por la ‘vía de servicio’
Uno de los incidentes que más llamó la atención en el Ejército del Aire fue el que ocurrió en 2005, también en la base de Zaragoza, y que puso de manifiesto el problema que, ya entonces, estaba suponiendo la desviación del tráfico aéreo civil a las instalaciones militares.
Un despegue por la ‘vía de servicio’
Un despegue por la ‘vía de servicio’
Un avión turco, que llevaba a 150 seguidores del equipo de fútbol Fenerbahçe -que la noche anterior había sido eliminado de la Copa de la UEFA por el Zaragoza-, confundió la pista de rodaje con la de despegue y levantó el vuelo desde ella.
La pista de rodaje es la que se utiliza en bases y aeropuertos para que las aeronaves puedan moverse en dirección a los hangares o a la pista de despegue, como si fuera una vía de servicio. Aunque en ocasiones es igual de amplia que la pista principal -como ocurre en la base de Zaragoza-, en ella suele haber otros aviones y personal del aeropuerto realizando diferentes trabajos.
De hecho, el día en el que el avión turco decidió utilizar la pista de rodaje para despegar, una dotación de bomberos estaba limpiando las capas de hielo que había dejado una reciente ola de frío. La aeronave estuvo a punto de colisionar con los bomberos, que se llevaron el susto de su vida.
Según explicaron fuentes militares, los pilotos turcos no entendieron las órdenes que se les dieron desde la torre de control de la base, hecho que puso de manifiesto los problemas que entonces y ahora tienen los controladores aéreos para comunicarse con los pilotos extranjeros, debido a su escaso nivel de inglés.