
Por Emmanuel Jacob, 19/03/07.
En los últimos meses, ha llamado mucho la atención a la Oficina y a la Junta de EUROMIL la lucha de nuestras asociaciones en Portugal y en España. La situación del personal militar en esos dos países puede ser descrita como de “inaceptable”.
En Portugal, el derecho de asociación ha sido garantizado al personal militar desde 2001. A pesar de ello, las asociaciones militares no han sido hasta ahora consultadas en los debates sobre su estatuto, protección social o cualquier otro proceso de reforma de las fuerzas armadas. Para ser breves: el derecho de asociación de militares en Portugal no son más que palabras vacías. Irónicamente, la situación portuguesa ha sido puesta de relieve con las recientes medidas disciplinarias aplicadas a varios militares por su participación en una manifestación no autorizada y por hacer declaraciones a los medios de comunicación. La sentencia del Tribunal Administrativo de Sintra ha determinado no obstante que nuestros colegas no han hecho más que utilizar sus derechos constitucionales. Como reacción a la sentencia, el Gobierno portugués está pensando en cambiar la ley…seguramente en perjuicio de las asociaciones y sus miembros. Más allá de esta disputa, EUROMIL ni acepta ni aceptará esta situación.
Si miramos al país vecino, España, no hay mucha diferencia.Las autoridades españolas han dejado claro que dichas asociaciones y especialmente sus líderes no deben hacer comentarios en público sobre temas militares. No obstante, en marzo de 2006, el presidente de nuestra asociación AUME hizo algunas declaraciones sobre el accidente de helicóptero de agosto de 2005 en Afganistán, en el que fallecieron diecisiete militares españoles. Por haber hecho esas declaraciones fue recientemente castigado con un mes y un día de arresto en un centro disciplinario en Colmenar Viejo, cerca de Madrid. ¿España está volviendo a la época medieval?
¿Cómo pueden ser posibles estos casos en la Unión Europea de 2007? EUROMIL ha tomado la determinación de hacer todo lo posible para informar y convencer a la comunidad internacional de que, Gobiernos democráticos que se dicen defensores de los derechos humanos y las libertades fundamentales, actúan al respecto de forma hipócrita y contraproducente. Estaremos muy atentos a la actuación del Gobierno portugués, que hará el relevo a Alemania en la Presidencia Europea dentro de poco.
Traducido por Miguel López