El faro de Ceuta, 14 de mayo de 2006, Asociación Unificada de Militares
Se han venido produciendo últimamente declaraciones, tanto en prensa escrita como hablada, en relación con el carácter militar de la Guardia Civil y de las Fuerzas Armadas (valga la redundancia), significando que esa naturaleza “militar” impide a los miembros de dichas instituciones el disfrute de derechos; hecho que asumen, según los declarantes, al ingresar en las mismas. Dichos, estos pensamientos, por un ministro es entendible por el trabajo que se quiera quitar de en medio, por la presión de las cúpulas de dichas instituciones y en general por los quebraderos de cabeza que pensará le puedan acarrear. En un ministro de izquierdas es aún menos entendible, pero en un escritor, paradigma de la libertad, no trae a “gala” pronunciarse en ese mismo sentido pues no se puede pensar que quien disfruta en plenitud del derecho pueda querer para alguien la merma de los mismos.
La Guardia Civil ha declarado abiertamente su necesidad de desmilitarización no por que no quiera a un ejército o piense que el mismo no tenga que existir, sino por que su actuación nada tiene que ver ya con la defensa militar de España y por que quieren la ciudadanía de primera, que durante tanto tiempo se les niega mediante el no reconocimiento de unos derechos que se les niega por su carácter militar. Esta reivindicación también la están llevando a cabo los militares y eso no significa que quieran su desmilitarización, la del militar, pues lo que el militar asume al entrar en la milicia es un servicio a España a pesar aún de su propia vida, pero no asume la estupidez de dejarse hacer sin derechos que respalden la inacción del estado, de sus políticos o el atropello que supone el actual Código Penal Militar y el Régimen Disciplinario.
Para alguna de estas mentes caducas el ser militar significa renuncia a derechos en favor del estado. Y como eso es lo que se encuentra el militar cuando entra en la institución, se supone que lo asume. El militar que lucha por los derechos de los demás, que ayuda a instaurar democracias, que protege procesos electorales, que muere por los enemigos del estado de derecho, que se deja la piel en las misiones y ve desamparadas a sus familias como si ellas también tuvieran mermados los derechos, tiene que asumir esa ciudadanía de segunda por que cuando decidió formar parte de la milicia optó por ello. Esto es radicalmente falso. A nadie se le puede negar el derecho a mejorar sus condiciones laborales, a llevar acabo su realización personal como un ciudadano mas, ni a luchar por los derechos que la Constitución le reconoce.
Cualquier persona al comenzar su vida profesional en cualquier trabajo no asume renunciar a sus derechos ni a la lucha por la mejora de las condiciones profesionales. El militar tampoco.
Pero hay más; muchos militares aún en activo entraron en el ejército cuando todavía no existía la Constitución. ¿Quiere eso decir que sólo se tienen que regir por el anterior estado de cosas y no asumir las nuevas normas? Tampoco existían la Ley Orgánica de la Defensa, ni la Ley de Tropa y Marinería ni la actual Ley de Personal. ¿Qué fue lo que asumieron entonces los militares que entraron en la milicia con anterioridad a dichas leyes? Nos están tratando de decir que el militar tiene que tragar con todo aquello que le impongan en los ámbitos de su vida particular, de su estatus profesional, de sus remuneraciones y se su vida social, y eso es irrenunciable. El militar no puede opinar de cómo conducir la batalla, como organizar las tropas o que material es necesario para la defensa; como cualquier empleado de cualquier empresa no decide como dirigirla (aunque muchas veces si le dejan opinar con propuestas). Pero sí asume que el régimen disciplinario ha de ser distinto al de otras instituciones pero no contrario a derecho.
La dignidad no está reñida con la disciplina ni con la reivindicación de derechos pero si lo está con todo aquél que la pervierte. Los derechos que la Constitución reconoce a todas las personas son irrenunciables para el militar y, esto, lo asume cuando comienza su carrera.
De derechos saben mucho en Europa y por eso nos llevan la delantera en tantas cosas. Los militares de ejércitos de muchos países europeos llevan muchos años ya de normalización democrática y por tanto de actividad reivindicativa sujeta a derecho. Así en muchos de esos países existen sindicatos y asociaciones de militares que tienen un funcionamiento normalizado y no asustan a nadie ni menoscaban la autoridad militar, ni perjudican la operatividad de sus ejércitos, sino mas bien todo lo contrario. Un militar bien atendido y con sus plenos derechos activos funciona mucho mejor, con menos preocupaciones y mas centrado en su trabajo. ¿Alguien piensa que ejércitos como el alemán, el belga, el holandés, el francés, el italiano, el sueco, entre muchos otros, funcionan mal?: pues en ellos existen sindicatos y asociaciones de militares desde hace muchos años y sus componentes tienen reconocidos muchos derechos que los militares españoles no tienen, y la realidad es que nos llevan mucha ventaja en la atención al militar, su reconocimiento y su valoración.
EUROMIL es una organización europea que engloba a asociaciones y sindicatos de 22 países europeos donde España se incorpora ahora con la primera asociación formada por militares en activo. El pasado día 11 de mayo la AUME se ha incorporado como miembro de pleno derecho en EUROMIL, pasando a formar parte de un colectivo de mas de 500.000 militares de toda Europa.
Así, se inicia una nueva etapa en el asociacionismo en España. La lucha y las reivindicaciones de la AUME se verán respaldadas a partir de ahora por EUROMIL. La lucha por los derechos del militar ya no tiene marcha atrás. Los derechos del militar ya no pueden esperar más y su situación y la de sus familias así lo demandan. Es tiempo que desde el ministerio y desde la propia cúpula militar se asuma este nuevo orden de cosas. Nuestros dirigentes cuando asumen sus responsabilidades adquieren con ello un compromiso de servicio hacia los demás que en ningún caso debería tener como objeto limitar o reprimir las acciones de la justa reivindicación en un estado de derecho que lo es para todos, sin excepciones.
Ser militar no es dar un cheque en blanco. Se asume la obligación de defender a España aún con la vida, pero no de defender los intereses espurios de algunos dirigentes aprovechando la injusta situación de falta de derechos.
La voz del militar se verá amplificada por la entrada de la AUME en EUROMIL, no hay marcha atrás para el movimiento emprendido hacía delante, hacía el futuro.
-AUME-