Fuerzas Armadas, militares con derechos

Escrito por Asociación Unificada de Guardias Civiles -AUGC- domingo, 05 de octubre de 2008

Son todavía muchos militares los que no comprenden cómo puede incidir en su vida profesional y personal, la existencia de un movimiento asociativo profesional en las Fuerzas Armadas. Son muchos, igualmente, los que creen, erróneamente, que pertenecer a una asociación profesional está vetado para los militares y que pueden ser objeto de algún tipo de reproche disciplinario por ello.-

La verdad es que no me sorprende. Hay aún, en el seno de los Ejércitos, personas que cultivan la desinformación de sus compañeros. Es más común el uso de esa actitud, si la relación con ellos es la de subordinación o está regida, estricta y únicamente, por parámetros de jerarquía. En contraposición, existe un núcleo  importante de militares que, desde el reconocimiento de principios, valores e instrumentos propios para el recto y eficaz cumplimiento de la misión constitucional encomendada a las Fuerzas Armadas, comprenden que todo ello es perfectamente compatible con su condición de ciudadanos.-
Esta es la clave para entender el proceso, aún incipiente, de nacimiento del moderno asociacionismo militar profesional en España. La conciencia creciente de ciudadanía. Los militares son ciudadanos  que, desde la  dignidad propia de toda persona, tienen encomendadas misiones de especial relevancia para el interés general. Son ciudadanos que pueden compatibilizar esta irrenunciable condición con singularidades que, en todo caso, deben ser de carácter excepcional, si han de suponer el establecimiento de límites al ejercicio de derechos fundamentales y libertades públicas.-
Esta formulación teórica,  encuentra serias dificultades, en la práctica, para ser realmente efectiva. A prejuicios irracionales, se suman antiguos perjuicios sobre los miembros de las Fuerzas Armadas, que se albergan – aún hoy en día – en el seno  de nuestra sociedad, e incluso se alimentan desde ámbitos que sólo buscan la preservación de intereses particulares o de grupo.-
Es cierto, sin embargo, que la proximidad de los militares con la sociedad civil, su cada vez mayor implicación en la misma, está permitiendo que las Fuerzas Armadas sean  mejor y más ampliamente conocidas por el resto de sus conciudadanos. Este acercamiento y conocimiento está redundado en una mayor y mejor comprensión de las legítimas ansias de libertad que expresan muchos militares y que, en innumerables ocasiones, son apoyadas  por muchos ciudadanos. Estos entienden que las reivindicaciones de derechos fundamentales y de libertades públicas que se piden desde voces autorizadas del entorno castrense, están plenamente justificadas.-
El apoyo social crece de una manera imparable.  La inmensa mayoría de ciudadanos entienden que los miembros de las Fuerzas Armadas se organicen en asociaciones profesionales. Entienden que los militares, asociados, trabajen por mejorar sus condiciones de vida profesionales, económicas y sociales y comprenden que todo ello, no hace sino mejorar la prestación del servicio público de seguridad y defensa.-
En este entorno favorable, cabe preguntarse qué es lo que falta para poder manifestar que los militares españoles son, de una vez por todas, ciudadanos de primera. Desde mi punto de vista, es una cuestión exclusivamente ligada a criterios de decisión política. Es decir, son los grupos políticos los que han de favorecer la materialización de un proceso, que ha estado a punto de culminarse en diversos momentos políticos desde la entrada en vigor de la Constitución.-
Y lo que resulta curioso es que todos los grupos, incluidos los mayoritarios, en algún momento, han apoyado la promulgación de una ley de derechos fundamentales y libertades públicas de los militares. Lo han hecho estando en la oposición  y en situación de gobernar. Basta leer la literatura parlamentaria para encontrar múltiples iniciativas en idéntica dimensión.-
Es cierto, por otra parte, que ha existido y existe una oposición intensa de la auto-denominada cúpula militar, a todo proceso de democratización de las Fuerzas Armadas. Sin duda, un estatus de ciudadanía expreso para los militares, moderno, abierto y que les sitúe en el entorno de la mayoría de países de la Unión Europea, les produce rechazo y preocupación. Claro es que el reconocimiento de las asociaciones profesionales, con lo que ello supone, significa una nueva forma de ejercer el mando, una nueva manera de entender la disciplina, como instrumento y no como fin, que es como se considera todavía por muchos que hacen uso de ella en las Fuerzas Armadas.-
Esa oposición es, además, fruto del desconocimiento de lo que una asociación significa – desconocimiento propio de quienes jamás precisaron de este tipo de instrumentos para defender sus intereses individuales o colectivos, al contar con un sistema diseñado para su preservación – pues la cultura asociativa ha de abonarse en el seno más privado de la persona por su ligazón inseparable con la libertad.-
Las asociaciones profesionales son el futuro desde el presente. El nacimiento de la Asociación Unificada de Militares Españoles, AUME,  da fe de que muchos militares han considerado que deben dignificar su condición militar desde su condición de ciudadanos. Quienes quieran pueden contemplar, analizar e incluso “plagiar” ejemplos de actuación, seguidos por otros colectivos de ciudadanos – los guardias civiles a través de AUGC –  que han logrado avances verdaderamente importantes a través del asociacionismo profesional.-
La consecución de derechos no ha sido nunca algo fácil. Al contrario, ha demandado sacrificios, dedicación y esfuerzos. Por ello, quienes conocemos y compartimos el día a día, y los permanentes anhelos de libertad de los ciudadanos de uniforme de España, estamos convencidos de conseguir el objetivo final, la plena ciudadanía.-
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