Autor:
luis carlos llera
Localidad:
vigo / la voz
Fecha de publicación:
17/3/2011 17/3/2011
El Ministerio de Defensa ha concedido una pensión de invalidez permanente a un alférez
de navío de la Armada, Orípedes Fraguas, residente en A Doblada, por reconocer que el
cáncer de pleura que se le ha diagnosticado está relacionado con la inhalación de
amianto en los barcos del Estado. El alférez afectado trabajó en las calderas como
mecánico desde el año 1968 hasta el año 2000.
En el año 2009 le diagnosticaron un mesotelioma pleural, un tumor en la mebrana que
recubre los pulmones. El cáncer de este tipo tarda años en desarrollarse y se debe a la
inhalación de partículas de asbesto. «Cualquier válvula o tubería que se desmontaba
y se manipulaba estaba recubierta de amianto». Estos elementos se recubrían con fibras
de este mineral porque resiste altísimas temperaturas, las que se producen en una sala
de máquinas.
A consecuencia de la enfermedad, el 25 de junio del 2009 fue intervenido en el Hospital
Fátima extirpándosele el pulmón derecho en una operación a vida o muerte de la que
actualmente continúa recuperándose. «Estoy al 35% de mi capacidad física normal»,
relata el marino, que cuenta con 62 años en la actualidad.
El militar residente en Vigo es natural de Aguasantas (A Lama) y prestó servicio en
diversos barcos de la Armada Española en la que comenzó de marinero hace 43 años y
luego fue suboficial en la especialidad de Mecánica. Estuvo a bordo de navíos como el
Alcalá Galiano, Guadalhorce, Roger de Lauria o el Liniersun total de nueve barcos en un
período ininterrumpido de 32 años; tiempo en el que estuvo severamente expuesto al
amianto, material muy utilizado para la construcción y reparación de barcos entre las
décadas de los años 60, 70 y 80.
Un informe emitido por la Jefatura de Apoyo Logístico de la Armada dice que en aquellos
años se utilizó amianto para el aislamiento y forros. Orípedes Fraguas afirma que «no
hacen revisiones sanitarias exhaustivas a los que trabajamos en calderas».
Con su declaración de incapacidad, el Ministerio de Defensa reconoce que la enfermedad
del alférez es acaecida en acto de servicio, es decir, como consecuencia del trabajo que
desarrolló en los barcos.