19 de Febrero de 2009, Francisco M. .-La Asociación de Socorros Mutuos de Suboficiales de la Armada es “una asociación que tiene por finalidad exclusiva proporcionar un auxilio económico a los beneficiarios de los asociados que fallezcan y destinado preferentemente a sufragar los gastos que con tal motivo se originan”. Eso al menos es lo que dice el artículo primero de su reglamento. Ese auxilio económico ronda los 2500 € y a partir del presente año se incrementará debido a que las cuotas han pasado de 3 a 4 euros mensuales. La cifra varía ligeramente dependiendo del número de fallecidos durante el año. Lógicamente a mayor número de decesos menor será la cantidad del auxilio económico.
Hace algo más de medio siglo, cuando fallecía un marino de guerra , sus compañeros recorrían los buques haciendo una colecta para ayudar a la viuda en los gastos fúnebres. Socorros Mutuos surge entonces para organizar y encauzar aquella solidaridad tan necesaria en tiempos de penuria económica. No dudo que su origen esté basado en unos nobles ideales pero hay que reconocer que aspectos de su funcionamiento chirrían dentro de las Fuerzas Armadas modernas y profesionales que nuestro país demanda. Pasando de puntillas por su organigrama (la cúspide está compuesta por oficiales superiores de la Armada) tenemos que ir al artículo segundo para leer el punto más controvertido y escandaloso de todo este asunto : “Tendrán la consideración de Asociados de Número con carácter OBLIGATORIO los Suboficiales de la Armada…” Es inadmisible que todos los suboficiales de la Armada estén forzosamente obligados a pertenecer a esta asociación. De igual manera se ha pronunciado el Tribunal Supremo en una sentencia donde se estima un recurso de la Asociación Unificada de la Guardia Civil y se reconoce el derecho de los guardias civiles a darse de baja de una asociación similar (Socorros Mutuos de la Guardia Civil) .
La Asociación de Socorros Mutuos de Suboficiales de la Armada está fuera de contexto y condenada a desaparecer siguiendo los pasos de la tristemente célebre Asociación Mutua Benéfica de la Armada. También de carácter obligatorio. Cuando se disolvió , y con ella todo su patrimonio, fue llamativa la pasividad con la que asistimos a un proceso en el que unos pseudogestores dilapidaron las aportaciones que habíamos hecho durante toda nuestra vida. Ni una auditoría. Simplemente un reparto de migajas que en el caso de Socorros Mutuos no habrá, pues a pesar de que en el balance de años anteriores aparece el inquietante concepto de “inversiones financieras” , en la actualidad no existen fondos. Todos los ingresos se reparten entre los fallecidos de ese año hasta quedar a cero.
No deja de ser paradójico que por un lado quieran recortar nuestro derecho al asociacionismo y por otro nos obliguen a pertenecer a una asociación que, según su criterio, si nos conviene. Es el síndrome paternalista que siempre impregnó nuestras Fuerzas Armadas. Corrigiendo nuestras conductas ( sobre todo a base de arrestos). Decidiendo por nosotros si podemos vestir o no de paisano, salir del cuartel , asociarnos, residir en una determinada localidad , viajar al extranjero, casarnos… Creo que ya bastante han organizado nuestras vidas. Déjennos al menos organizar nuestra muerte.