La Voz de Galicia,9 de febrero de 2007
La Asociación Unificada de Militares Españoles (AUME) nació cuando un socialista, José Bono, ocupaba el Ministerio de Defensa. Esa circunstancia hizo que algunos militares la acusasen de ser un instrumento del Ejecutivo creado para doblegar a los sectores castrenses más revoltosos. Sin embargo, la AUME, que cuenta según sus cálculos con 1.600 socios, se ha convertido en poco tiempo en un quebradero de cabeza para el heredero de Bono, José Antonio Alonso.
La entidad encabeza la campaña de protestas contra los cambios en las retribuciones. Ha elaborado un escrito modelo para remitir al presidente del Gobierno y su página web ha recibido más de cien mil visitas en unos días. Su secretario, Mariano Casado, no duda de que los recientes arrestos de su presidente, Jorge Bravo, y del suboficial ferrolano Francisco Maceira «no reprimen, sino que publicitan la asociación».
Los fines de AUME coinciden en parte con los de la Asociación Unificada de Guardias Civiles, que pide la desmilitarización del instituto armado. No llegan a tanto, pero exigen que los ejércitos «se adapten a la democracia» y se eliminen normas «prehistóricas».