La Fragata Extremadura

Extraido de la sección Cartas al Director del DiarioMOntañes.14 defebrero de 2009, Francisco Maceira.-He leído en su diario varias opiniones mostrando su inquietud sobre el futuro de la Fragata "Extremadura" e instando a las autoridades a que se la lleven de una vez por todas para Santander y convertirla en un museo flotante gestionado por la Fundación Fragata "Extremadura". Me gustaría comentar al respecto que en la construcción de la "Extremadura" se empleó gran cantidad de amianto que todavía permanece a bordo. La explosión de una caldera en el año 2005 no hizo más que empeorar la situación pues esparció por todo el buque millones de partículas de este cancerígeno material.

En este accidente fallecieron dos jóvenes marinos, Francisco Javier Pérez y Érik Noval. Sin entrar a valorar si es ético o no impulsar un proyecto museístico manchado de sangre ¿alguien ha preguntado la opinión a las familias de los fallecidos? Legalmente la fragata tampoco se puede mover de Ferrol ni hacer las reformas que la fundación prevé pues el sumario del accidente todavía está abierto y la "Extremadura" es una prueba fundamental.
 
Ojeando el organigrama de la fundación reconozco a personas que tenían responsabilidades en la Armada cuando ocurrió la explosión (alguna es ahora un alto cargo de la empresa de construcción naval Navantia -antigua Bazán-) y me vienen a la mente multitud de preguntas. ¿Por qué la ‘Extremadura’ no pasaba los mantenimientos establecidos? ¿Porqué el juez que instruye el accidente tardó más de dos años en pedir las pruebas del accidente? ¿Por qué cuando las pidió éstas no existían ya que alguien las había destruido? ¿Quién ordenó destruir estas pruebas? ¿Por qué familiares de los fallecidos se sienten abandonados por la Armada? ¿Acaso no fue suficiente haber entregado la vida de uno de los suyos por ella?
 
Sobre la rentabilidad del proyecto, aunque los estudios no son muy halagüeños, deberán ser todos los cántabros y cántabras los que decidan si están dispuestos a sufragar esta aventura. Personalmente pienso que Santander no necesita más atractivos de los que tiene ,o por lo menos no a ese precio. Un museo no puede ser la metadona con la que ex altos militares curen el mono de poder que produce el pase a la reserva.
 
Esta es la humilde visión sobre el tema de alguien que ha estado toda su vida navegando en buques de la Armada. No he sido un militar brillante como los componentes de la fundación. Quizá también haya flojeado en espíritu militar. Lo que nunca podrán achacarme es que haya descuidado la seguridad de mis hombres por asegurarme un buen puesto a la hora del retiro.
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