EL MUNDO ,ROBERTO BENITO / Madrid, 7 de marzo de 2012.-Sin embargo, el tribunal se ha visto
obligado a reabrir el caso, al aceptar
practicar dos pruebas reclamadas
por Mariano Casado, abogado
del padre de uno de los fallecidos en
el siniestro y secretario general de la
Asociación Unificada de Militares
Españoles (Aume)
Seis años y medio después de que
las Fuerzas Armadas sufrieran una
de las peores tragedias de su historia
moderna, al fallecer 17 militares tras
estrellarse en Afganistán el helicóptero
Cougar en el que viajaban, la
Justicia militar ha decidido que debe
continuar la investigación de lo que
sucedió aquel 16 de agosto de 2005
Por segunda vez, el Tribunal Militar
Territorial Primero ha revocado
el auto de archivo dictado por el Juzgado
Togado Militar Territorial número
11 de Madrid y ha ordenado al
juez que practique más diligencias.
En un auto de 31 páginas al que
tuvo acceso este diario, el tribunal
hace un detallado resumen de toda
la investigación realizada hasta el
momento y respalda, una por una,
las conclusiones a las que llegó el
juez instructor y que motivaron el archivo
del caso al no apreciarse «ningún
tipo de responsabilidad penal».
Sin embargo, el tribunal se ha visto
obligado a reabrir el caso, al aceptar
practicar dos pruebas reclamadas
por Mariano Casado, abogado
del padre de uno de los fallecidos en
el siniestro y secretario general de la
Asociación Unificada de Militares
Españoles (Aume).
La primera, que se intente localizar
a los cuatro jóvenes afganos
que vieron caer el aparato, para que
el juzgado pueda tomarles declaración.
Según se destaca en el auto, y
tal y como defendía Casado, «son
las únicas personas vivas que presenciaron
la caída» del helicóptero,
por lo que su testimonio es de enorme
valor. En su día fueron interrogados
por el teniente coronel auditor
y un agente del CNI, pero de ese
interrogatorio no hay prueba material
y, según el tribunal, «ni por asomo
» puede considerarse como testifical.
La segunda prueba admitida es
precisamente repetir el interrogatorio
al agente del CNI que participó
en las pesquisas iniciales en Afganistán,
ya que en su día declaró en el
juzgado «tras un biombo con una sábana
», algo que no está justificado.