LA POLÍTICA EUROPEA DE SEGURIDAD Y DEFENSA (I)

LOS ORÍGENES
 

            Europa quiso, ya desde finales de los años 40 del último siglo, construir una comunidad de seguridad entre sus Estados en la cual se rechazara el recurso a la fuerza para resolver los conflictos. Sus pueblos estaban exangües tras varios siglos de guerras fratricidas y las terribles experiencias de dos encarnizadas guerras mundiales.

Una primera tentativa de organización fue la idea francesa de crear una Comunidad Europea de Defensa (CED), proyecto que naufragó en 1954, cuando la propia Asamblea Legislativa francesa vetó su aplicación. La CED, que implicaba una fuerte integración militar y política, fue sustituida ese mismo año de 1954 por la Unión Europea Occidental (UEO), una organización que en la práctica ha sido superada por la OTAN.
 
            Tras medio siglo de statu quo, con el fin de la guerra fría, Europa pierde una parte de su importancia estratégica para los Estados Unidos y, aunque Washington sigue ofreciendo garantías para la seguridad europea, el fin de la amenaza soviética significa el fin de la dependencia de Europa en materia de seguridad y defensa.  Pero han sido sobre todo los acontecimientos exteriores los que han desencadenado la evolución de la UE en esta materia.  En este sentido, la necesidad de hacer frente al desafío que suponía el conflicto de los Balcanes ha servido de catalizador para unir los gobiernos europeos en una estrategia común.
 
            Aprender de los errores del pasado ha hecho posible la Europa que hoy tenemos y tras cada fracaso ha habido un impulso regenerador.  La Segunda Guerra Mundial llevó a la CED; el Tratado de Roma (1957), por el que se creaba la CEE, fue en cierto modo una reacción al fracaso de la CED, el mecanismo cambiario europeo siguió a la crisis petrolera de los años 70 y los conflictos de Bosnia y Kosovo han llevado al reconocimiento de las insuficiencias militares europeas.  Pero es tras la guerra de Irak, dentro del contexto post-11 septiembre, cuando nace una verdadera estrategia europea de seguridad y defensa y Europa aparece por primera vez en la escena internacional como actor global.

EVOLUCIÓN RECIENTE DE LA POLÍTICA EUROPEA DE SEGURIDAD Y DEFENSA.
 
La reunión de Jefes de Estado y de Gobierno de Maastricht (diciembre 1991)  comienza a perfilar una política exterior de seguridad común (PESC).  El posterior Tratado de Amsterdam (1997) institucionalizaría la PESC y la reunión entre el Presidente francés y el Primer Ministro británico (Saint-Malo,1998) iniciaría la andadura de la política europea de seguridad y defensa (PESD) que se vería reforzada con la posterior presidencia de turno alemana al "dotar a la UE de unos medios y unas capacidades necesarias para asumir sus responsabilidades en lo relativo a una política europea común en materia de seguridad y defensa"[1], creando una estructura institucional de esta nueva política.
 
            Seis meses más tarde, en Helsinki, se fijaron unos objetivos a alcanzar mediante la puesta a disposición de la UE de unas fuerzas y unos medios capaces de llevar a cabo las llamadas "misiones Petersberg"[2]. Son los llamados "objetivos Helsinki" para los que los Estados miembros se comprometen en ese momento a poner a disposición de la UE una serie de fuerzas que forman parte de un catálogo.  La cumbre europea de Laeken (Bélgica, diciembre 2001) declara operativa la PESD y, como rápidamente se constata que hay determinadas lagunas y carencias para alcanzar el objetivo global, se lanza un plan de acción europeo sobre capacidades (PAEC).
 
Vemos, pues, que hasta 1992 los tratados constitutivos de las Comunidades Europeas no hacían referencia alguna a los aspectos militares o de seguridad. El Acta Única Europea (1986) apenas apuntaba con timidez las ventajas de una cooperación más estrecha en las cuestiones de seguridad y defensa.  Es el Tratado de Maastricht (TUE, 1992) el que establece que la recién nacida PESC abarcaría igualmente la definición, en el futuro, de una política de defensa común, e incluso va más allá al prever el recurso a la Unión Europea Occidental (UEO) como instrumento de esa política de defensa. Hacer intervenir a la UE implicaba "suscitar recelos en el seno de ciertos Estados miembros, que temían un debilitamiento de la OTAN"[3]. De hecho no fue hasta el Consejo Atlántico de Berlín (junio 1996) cuando la OTAN reconoció la identidad europea de seguridad y de defensa pero, eso sí, dentro de la Alianza y bajo el concepto de "fuerzas operativas combinadas conjuntas".
 
El Tratado de Amsterdam (1997), que incluye las denominadas "misiones Petersberg", y la Declaración franco-británica de Saint-Malo marcan el camino hacia el desarrollo de capacidades militares y de defensa en el seno de la UE.  Por su parte, el Consejo Europeo de Colonia (junio 1999) afirmó la necesidad de dotar a la Unión de los medios y recursos necesarios para asumir sus responsabilidades respecto de una política europea común de seguridad y de defensa, actuando de forma prioritaria en la prevención de conflictos y en la gestión de crisis en el marco de las misiones Petersberg. 
 
Pero el impulso definitivo lo dio el Consejo Europeo de Helsinki (diciembre 1999) por el que se establece la fuerza militar de reacción rápida (operatividad antes del 2003, capacidad de despliegue en 60 días de un contingente de hasta 60.000 soldados y sostenible por un año) y se esboza un aparato político-militar en el seno del Consejo de la UE. Los sucesivos Consejos Europeos de Santa Maria da Feira (junio 2000) y Niza (diciembre 2000) terminaron de perfilar las estructuras político-militares (CMUE y EMUE), asumiendo las funciones de la UEO, que queda prácticamente vacía de contenido.

Por Miguel A. López, Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología, Graduado Social y Experto Universitario en Políticas de la Unión Europea.


[1] Consejo Europeo de Colonia, junio 1999.
[2] El Consejo Atlántico de Berlín (junio 1996) da un paso trascendental hacia la autonomía europea de seguridad y defensa con la creación de las misiones Petersberg, nombre tomado de la pequeña localidad cercana a Bonn donde se desarrolló la reunión de la UEO en 1992.
3 Fuentetaja Pastor, J.A., Bacigalupo Saggese, M., Las Políticas de la Unión Europea, COLEX, Madrid, 2002.
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