La Tribuna de AUME.-Maldito IPEC

Fte.AUME, Jorge Bravo, Presidente de AUME.-De nuevo una vez más, como ocurriera en el pasado año, nos encontramos sumidos en una marea de normas, ordenes, consejos, orientaciones, criterios y demás formulismos dirigidos a tratar de influir en las Juntas de Calificación que han de realizar los IPEC y que, recordemos, son independientes y han de actuar como órganos colegiados.
Otra vez, el IPEC surge como un azote que castiga al militar dejando sus intereses profesionales en aras de la subjetividad, sumiéndole en la desesperación al contemplar impasible como otros deciden su carrera profesional. No en vano, no sólo la deciden otros sino que la propia norma está lejos de poder cumplirse sin que de verdad prioricen los méritos y capacidades reales que exige la ley, y es que, el IPEC decide totalmente sobre la promoción al tener el mayor peso de todos los conceptos en la evaluación.

Existe una Ley que obliga a realizarlo, una orden ministerial que lo desarrolla y una variada normativa que regula la incidencia de dichos IPEC en las evaluaciones –proceso por el que se obtiene el orden de promoción e incluso por el que se decide si se promociona o no-. Y existe una gran maniobra en torno a dicha legislación para tratar de dirigir, de matizar y de alterar, en definitiva, el ya de por sí injusto sistema de calificación.

Aunque no nos sirva para mucho más, hemos de traer aquí el ya famoso Informe de Calificación 2011, dónde se reconoce que los resultados no son acordes a lo que se pretendía conseguir. No hacía falta esperar unos resultados, que además se pueden manipular fácilmente al tratarse de un sistema tan poco transparente, para saber “a priori” la poca fiabilidad del sistema, pero lo que sorprende es que se esperasen unas calificaciones “a medida” en base a unos porcentajes, cuando, en todo caso, se trata de una medición subjetiva realizada por juntas INDEPENDIENTES.

El proceso del IPEC continúa siendo un procedimiento poco válido ( incluso contrario) para los fines que se pretenden conseguir. Tal es así que no deja a nadie satisfecho, ni a calificadores, ni a calificados, ni al Mando de Personal, ni a los cuarteles generales. Todos sabemos de la incapacidad de este sistema para poder realizar unas calificaciones justas, una medición por igual, con una ponderación ajustada a la realidad y con un mismo patrón de objetividad. Es totalmente imposible. No se entiende pues, que con este conocimiento a priori y obteniendo, como es en este caso, unos resultados que no se ajustan a lo “deseable”, se continúe insistiendo en el sistema, máxime cuando implica unos efectos tan perjudiciales para los interesados; efectos que se verán en la próximas evaluaciones.

Este sistema, que ya se arrastra desde años atrás, con la Ley de la carrera ha adquirido una importancia suprema pues es prácticamente el determinante de que una evaluación permita o no la promoción profesional. Es por lo que año tras año existe un empeño inútil en tratar de conseguir unos IPEC que se ajusten lo más posible a la realidad del calificado y que lo posicionen profesionalmente de manera justa entre sus compañeros. Es imposible tratar de conseguir que miles de “jurados”, de calificadores, realicen una medición objetiva y que además gradúen las calificaciones de la misma forma. Es absolutamente imposible. Y es por esta razón que el IPEC pervierte el sistema de evaluación al no poder medir de la misma manera los méritos y capacidades que ha de examinar. Esto se sabe, lo sabemos, lo saben y sin embargo otro año más se intenta influir en las Juntas de Calificación para que estas califiquen de una forma dirigida anulando su independencia y haciendo el sistema aún más injusto.

El I Congreso de Militares Españoles celebrado el pasado año, determinó que el IPEC tiene que desaparecer y desde AUME se ha recogido dicha reivindicación para llevarla ante las instancias que pueden entender de su continuidad o no. No obstante la AUME recurrió en su momento dicha O.M que los regula y fue admitido a trámite, estando aún a la espera de su desenlace.

AUME ha puesto también en marcha una ayuda para todo calificado que quiera alegar en sus calificaciones para tratar de proteger al máximo sus intereses profesionales.

No podemos seguir esperando a que otros solucionen los problemas por nosotros. Hemos de dar el paso fundamental de implicarnos en la resolución de nuestros problemas. Sólo actuando de forma correcta y decidida en la defensa de nuestros intereses -sumando- podremos conseguir resultados que dignifiquen nuestra carrera. AUME está mostrando el camino. Andarlo depende de cada uno. La carrera profesional y la dignidad del militar bien lo merecen.

Jorge Bravo

-Presidente de AUME-

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