Joan Miquel Perpinyà, 2 de junio de 2010.-Los hechos acontecidos en Formentera los días 22 y 23 de mayo, en los que se
han visto presuntamente implicados personal y medios militares, incluyendo
al jefe del 801 Escuadrón del SAR, son de una gravedad alarmante y no puede
quedarse el asunto en una mera aplicación del Régimen Disciplinario de las
Fuerzas Armadas.
El Código Penal Militar, en su capítulo relativo a los abusos de autoridad,
tipifica el siguiente delito militar:
Art. 103. El superior que, abusando de sus facultades de mando o de su
posición en el servicio, irrogare un perjuicio grave al inferior, le
obligare a prestaciones ajenas al interés del servicio o le impidiere
arbitrariamente el ejercicio de algún derecho será castigado con la pena de
tres meses y un día a cuatro años de prisión.
Más adelante, en el capítulo referente a las extralimitaciones en el
ejercicio del mando, se tipifican los siguientes delitos:
Art. 138. El militar que en el ejercicio de su mando se excediere
arbitrariamente de sus facultades o, prevaliéndose de su empleo o destino,
cometiere cualquier otro abuso grave será castigado con la pena de tres
meses y un día a dos años de prisión.
Art. 140. El militar que, para fines ajenos al servicio, sacare fuerza o
unidad de establecimiento militar o la utilizare cuando se hallare fuera del
mismo será castigado con la pena de seis meses a seis años de prisión.
Art. 142. El militar que expusiere a la unidad, buque o aeronave de su mando
a riesgos innecesarios para el cumplimiento de su misión será castigado con
la pena de tres meses y un día a dos años de prisión.
Los arrestos a que han sido sometidos los militares del 801 Escuadrón del
SAR lo han de ser sin perjuicio de la correspondiente investigación judicial
que corresponde, por razón del territorio, al Juzgado Togado Militar
Territorial nº 33 de Palma de Mallorca. Se ha anunciado el arresto de 16
miembros del SAR (quince de ellos arrestados por periodos que oscilan entre
7 y 15 días), y el jefe de la unidad, el teniente coronel Fernando Delgado,
en arresto preventivo hasta que finalice la investigación.
El irresponsable que ordenó tal fechoría, como lo calificara el jefe del
Mando Aéreo General, el general Fernando Lens, debe enfrentarse con todo
rigor a las medidas más severas que la ley prevé y que, sin ninguna duda, él
conocía a la perfección, a pesar de lo cual no le importó utilizar para
fines particulares, costosos medios oficiales. Quienquiera que dispuso que
los medios y el personal del SAR fueran utilizados de forma tan
desvergonzada para trasladar invitados a una boda, causó un daño tan
importante al prestigio del SAR que el castigo debe ser ejemplar. Pero no
únicamente quien lo ordenó, también toda la cadena de mando que sabía lo que
se estaba organizando con medios oficiales cuya misión primera es la de
salvar vidas. Todos aquellos que participaron de forma activa en los
traslados para la boda a Formentera deben ser juzgados. Porque algunos
tenemos la percepción de que algo así ha podido ocurrir muchas otras veces y
no es algo excepcional en las Fuerzas Armadas, aunque no haya salido a la
luz en los medios de comunicación.
Hace pocos días, con motivo de la celebración del Día de las Fuerzas
Armadas, cuyo acto central se llevó a cabo en Badajoz, el ministerio de
Defensa ejecutó una importante y costosísima campaña publicitaria en medios
de comunicación nacionales, publicitando tres actuaciones militares bajo el
lema “Detrás de cada acto heroico hay toda una fuerza”. Una de estas
intervenciones publicitadas fue, precisamente, la de un soldado del SAR
efectuando un rescate en helicóptero en Mallorca. Sin embargo, todo el
dinero invertido en esta campaña ha devenido inútil ante el descaro de unos
militares –quienquiera que fuesen– dispuestos a arruinar el nombre del SAR,
estrechamente asociado a partir de ahora a bodas, bautizos y comuniones,
gracias al organizador de la “fechoría” y a sus colaboradores necesarios,
que los hubo. Y no pocos. Y esto, también es corrupción.
Joan Miquel Perpinyà
Presidente Asociación ‘Democracia y Justicia’
Ex-secretario general AUGC