
19 de octubre de 2007 ABC P. CERVILLA
MADRID. El nuevo arresto de un mes y diez días impuesto al presidente de la Asociación Unificada de Militares Españoles (AUME), Jorge Bravo, por asistir a la manifestación convocada el pasado 20 de enero por la Asociación Unificada de la Guardia Civil (AUGC) ha sido la gota que ha colmado la paciencia de la asociación militar. Esta segunda sanción en lo que va de año (la primera fue por unas declaraciones sobre el accidente del helicóptero Cougar en Afganistán y que ya c umplió el pasado mes de enero) es entendida como una forma de intentar intimidar a la AUME, la asociación más crítica con la política de defensa que está ejecutando el Gobierno socialista de Zapatero.
El secretario general de la AUME, Mariano Casado, califica de «punto negro y oscuro en un Estado de Derecho» el arresto de su presidente y asegura, en declaraciones a ABC, que se basa en «hechos falsos», ya que no hay «ninguna prueba» que acredite que Jorge Bravo participó en la concentración de la AUGC haciendo ostentación de su condición de militar.
El expediente que justifica la sanción reconoce que, aunque «no vestía de uniforme, aun así destacaba más, si cabe, su presencia en una reunión pública de personas uniformadas, compartiendo protagonismo, con la palabra desde la tribuna, con algunos de los convocantes».
Casado afirma que los hechos por los que se le sanciona son «falsos y es un ataque del Gobierno al estamento militar, que es al que peor ha tratado». Para responder a esta sanción, la AUME anuncia que llevará a cabo una concentración, contando con el apoyo de otras asociaciones y sindicatos, para «desenmascarar esta maniobra contra la AUME», ya que entiende que la situación que se ha producido «no puede seguir así». La AUGC ya ha anunciado que respaldará las movilizaciones, al considerar la sanción un «nuevo ataque contra la libertad de asociación».