Los soldados de la valla de Ceuta se quejan de estar «cruzados de brazos»

LaRazonDigital, 14de octubre de 2005, Gonzalo Testa

Afirman que han tenido que hacer turnos de hasta 72 horas seguidas

Ceuta.- Juan Carlos [nombre ficticio] asegura haber pasado en los ocho kilómetros largos que componen el perímetro fronterizo de Ceuta con Marruecos «los dos peores días de mi vida»

Los restos de la tormenta tropical «Vince», que han dejado esta semana precipitaciones de 42 litros por metro cuadrado en la ciudad autónoma tras semanas de sol, le sorprendieron el pasado lunes durante su segundo turno en su nuevo destino, entre las dos vallas que delimitan el territorio español, y le acompañaron hasta la noche del martes. Chema, que también oculta su verdadera identidad, compañero de patrullas, completa la historia y pregunta con retranca: «¿Tú sabes lo que es pasar 48 horas mojado a la intemperie sin posibilidad de guarecerte? Yo no lo sabía hasta esta semana».

Ambos forman parte del contingente de aproximadamente 5.000 militares censados en la ciudad autónoma y, como miembros de la Legión y el cuerpo de Regulares, fueron los primeros llamados a la frontera el 30 de septiembre, cuando Ceuta se despertó convulsionada por el primer asalto masivo de subsaharianos a su perímetro, en el que fallecieron cinco inmigrantes.

«El día 29 tuvimos maniobras durante todo el día. Una matada», explican. Lo bueno de este tipo de ejercicios es que quienes participan en ellas suelen contar con el fin de semana libre. «Muchos compañeros ya tenían reservado billete y alojamiento en la Península para disfrutar esos días con sus novias. Te puedes imaginar cómo les sentó la orden de irse a la frontera», recuerdan.

El ministro de Defensa, José Bono, explicó el mismo jueves que el presidente Zapatero le había dado la orden de que el Ejército colaborase para realizar «una labor conjunta y de apoyo a la Benemérita» en el perímetro fronterizo. El viernes por la mañana, una compañía de la cuarta bandera de la Legión y otra de Regulares fueron citadas por teléfono para personarse en sus cuarteles.

«Nos dieron material antidisturbios [un escudo, una porra, un silbato, un casco, coderas, rodilleras y espinilleras] y nos explicaron nuestro cometido», detalla Chema, 25 años, a quien se le encomendó, como a sus compañeros, «impedir que pasase un solo negro más a Ceuta». «Eso sí, sin disparar un solo tiro», insiste Juan Carlos, que, como el resto, durmió al raso con sacos y esterillas hasta que se instalaron, días después, varias tiendas de campaña.

Poco más de doscientos legionarios y regulares integraron el primer turno que se desplazó a la frontera y empezó a patrullar a las 9.00 horas del viernes 30 de septiembre. Cuando terminó su primer servicio en el perímetro, el miércoles a primera hora de la mañana, ningún soldado había visto un solo inmigrante acercarse a la valla. Hasta ayer, casi quince días después del asalto masivo, tampoco se había registrado más actividad humana en la zona que la del Ejército marroquí, cuyo despliegue al otro lado de la frontera los militares españoles describen como «impresionante».

No parece que en los próximos días vaya a haber novedad alguna. «Los soldados entramos en el perímetro los lunes, miércoles y viernes a las 9.00 de la mañana. Entre semana, los turnos durante 48 horas; el fin de semana se hace del tirón, 72 horas [en Melilla los turnos no exceden las treinta horas]», asegura Chema. Una vez en el perímetro, los militares se organizan en seis secciones; tres para vigilar una mitad del trazado y otras tres del otro. En su sector, cada sección (de entre 30 y 35 efectivos) pasa cuatro horas activa, cuatro en alerta y otras cuatro de descanso.
«El periodo de actividad comprende patrullas a pie entre las dos vallas con el HK36G [fusil de las tropas] a la espalda y descargado», explica Juan Carlos con el aburrimiento y la fatiga aún en el rostro. «Mientras nosotros hacemos eso, la Guardia Civil está en sus garitas, realiza patrullas con vehículo y controla que todos los sensores del perímetro funcionen», concluye.

«Fuera de lugar». Aproximadamente cincuenta agentes de la Benemérita [en conjunto la Comandancia ceutí mantiene destinados a cerca de trescientos agentes para este cometido] y algo más de doscientos soldados trabajan conjuntamente en cada turno. Soldados y guardias civiles coinciden en que el despliegue del Ejército en la frontera es «innecesario» y está «fuera de lugar», al menos en las circunstancias actuales. «Cuando el PSOE estaba en la oposición se comprometió a que este tipo de destinos del Ejército se iban a terminar, pero ha faltado a su palabra», lamentan desde la AUGC, cuyos portavoces están convencidos de que los soldados «no tienen la preparación necesaria para realizar funciones de seguridad ciudadana». «Esto no es la conquista de España, es un problema de carácter humanitario, y los militares no están para esto», argumentan.

http://www.larazon.es/noticias/noti_nac82080.htm

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