La Razon, 30 de octubre,D. Mazón – Madrid
La repentina renuncia del general Vicente Díaz de Villegas a su puesto al mando de la misión de la ONU en el Congo ha provocado una virulenta reacción en el Estado Mayor de la Defensa y en el Cuartel General del Ejército. Mientras hay quien asegura que tiene el apoyo del jefe del Ejército, el general Coll, compañeros suyos de ambos organismos no han dudado en criticar abiertamente una decisión que pone en riesgo, afirman, las posibilidades de España de volver a liderar una misión internacional.
Argumentan que, en contra de lo que pasó con la retirada de Irak, que fue una decisión política que los militares tuvieron que acatar, aquí es uno de ellos el que se bate en retirada, dejando la imagen de sus compañeros ante la ONU y la OTAN por los suelos. Y eso, sentencian, «no lo perdonan» en esos organismos. Una renuncia de este tipo, a una misión de ese calibre, concluyen, es «incomprensible» y está «fuera de lugar». Insisten en que esto perjudicará a otros generales.
Pero mientras algunos se lamentan, otros callan porque nadie más quiso ir a ese puesto, porque se tuvo que habilitar a un general de división para un mando de teniente general y porque saben cómo funciona la ONU. Este último punto es una de las cuestiones que, según fuentes militares, apresuró su decisión, que comunicó días antes al Estado Mayor y al Ministerio. El general no recibió informes de la misión antes de llegar y allí se encontró con una fuerza desestructurada con medios limitados. Según estas fuentes, su superior civil, Alan Doss, llegó a mandar operaciones militares contra los rebeldes sin tener en cuenta al general, que contaba con una fuerza de 16.000 hombres, la misma que en Kosovo, para un país veintitrés veces mayor.