Militares piden soluciones a los «riesgos en la seguridad aérea»

El mundo.es 15/07/08

Los controladores informan a sus superiores que su precariedad laboral en la gestión del tráfico civil pone en «peligro la integridad» de los vuelos

ROBERTO BENITO

MADRID.- Hastiados por la gran carga de trabajo que soportan y alarmados por la situación que la precariedad laboral que sufren está creando en la seguridad del tráfico aéreo español, los controladores militares han enviado en las últimas semanas decenas de cartas a sus superiores reclamando «medidas preventivas especiales e inmediatas».

Enviadas a título individual, en las misivas, los controladores comunican que en la actualidad están realizando una gestión de buena parte del tráfico aéreo civil para la que «carecen de titulación y licencia, que acrediten tener la formación y autorización necesarias para el ejercicio de esta función».

Igualmente, citan la información publicada por EL MUNDO el pasado 16 de junio para trasladar a sus superiores que «las condiciones de trabajo» que soportan «están directamente relacionadas con la seguridad aérea». Este periódico publicó en tal fecha el contenido de un informe del Estado Mayor del Aire, en el que se afirmaba que la situación de los controladores aéreos militares estaba provocando «un aumento del número de incidentes» y que se estaban «generando situaciones que podrían afectar a la seguridad del vuelo».

En el documento se constataba que los controladores soportan cada vez mayor carga de trabajo -con el consiguiente estrés, desánimo y abandono de la especialidad-, por el aumento constante del tráfico civil que se gestiona desde bases militares. Un trabajo para el que no están acreditados, como obliga la UE, y para el que su formación es incompleta -sólo 27 de los 206 controladores aéreos militares alcanzan el nivel de inglés mínimo que exige Bruselas-.

La carta ha sido enviada por un centenar de estos profesionales, lo que supone la mitad de la plantilla actual. Cada controlador la dirige a su jefe de unidad y se escribe en virtud del sistema que, en 2004, articuló el entonces ministro de Defensa, José Bono, a raíz del accidente del Yak-42, para que todos los miembros de las Fuerzas Armadas pudieran denunciar las situaciones que considerasen que pueden afectar a la seguridad.

Tras exponer la situación, reclaman «medidas inmediatas» y finalizan el escrito con una dura afirmación: «Es indudable que continuar responsabilizando del control de tránsito aéreo de la aviación general a los controladores de las Fuerzas Armadas, contraviniendo normas que afectan e influyen directamente en la seguridad de las personas y aeronaves sin expectativas de solución, demanda la suspensión inmediata y urgente de dichas actividades».

Precisamente, a raíz de las informaciones aparecidas por este asunto y por las cartas recibidas, el jefe del Estado Mayor del Aire, Francisco José García de la Vega, organizó el pasado jueves una reunión de alto nivel para analizar la situación. No ha trascendido su contenido, pero este periódico ha podido saber que la voluntad del Ministerio y de la cúpula del Ejército del Aire es mejorar las condiciones de trabajo de los controladores. Entre otras cosas, se estudia la habilitación de alguna gratificación que compense la gestión que realizan del tráfico civil.

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