La Razon, 12 de septiembre
Madrid- La Ley de la Carrera Militar, la tercera en materia de Defensa en esta legislatura, está a las puertas del Congreso, donde se votará en breve su aprobación. Pero entrará en la Cámara Baja acompañada de las quejas de la Escala de Oficiales, que considera que lo que les afecta dentro de la Ley es injusto por el modo en el que se integrará esta escala con la Superior de Oficiales.
En un escrito remitido a los diputados y senadores de las comisiones de Defensa de ambas cámaras, un nutrido grupo de oficiales, firmando individualmente, expone su rechazo a la norma que, previsiblemente, después de un trámite en el que ha recibido más de 400 enmiendas, se aprobará sin mayor problema.
El texto afirma que la nueva norma no sólo no ayuda a solucionar sus dificultades, sino que «crea nuevos agravios e injusticias en comparación» con la Escala Superior, la de Complemento y la Auxiliar, «realizando una auténtica humillación a uno de los colectivos de Oficiales más numerosos y que en todo momento desde su creación ha demostrado su preparación, capacidad, abnegación, lealtad y entrega».
Los oficiales que han escrito a los grupos parlamentarios consideran que la nueva norma «envejecerá y desmotivará a este colectivo ya de por sí castigado, provocando tensiones y enfrentamientos entre Escalas».
El primer problema de la integración es que los que quieran entrar en la nueva escala única tendrán que realizar un curso de integración en el que necesitarán acreditar un nivel de inglés alto, «cuando actualmente no se pide ningún idioma para ascender ni siquiera a empleos superiores» como coronel o general. Esto es especialmente llamativo cuando, según fuentes militares, por ejemplo, sólo la mitad de los generales de división y tan sólo una tercera parte de los tenientes generales cumplen este requisito. Respecto al curso de adaptación, los oficiales señalan que si uno no es apto ahora para integrarse en la nueva escala, tampoco lo será «después de superar un “ridículo” curso de integración».
La segunda queja es que con esta integración se resta a este colectivo dos años de antigüedad con respecto a los procedentes de la Escala Superior, una medida «arbitraria» que bloqueará el ascenso de muchos de ellos, porque les obliga a mantenerse dos años más en el empleo y, en los más altos, les puede dejar sin ascenso al cumplir la edad máxima.
En resumen, consideran que la redacción de la Ley dejará que sólo se integre menos del treinta por ciento de la Escala de Oficiales.
Así pues, los «demandantes» reclaman a los diputados y senadores que intercedan para lograr una integración justa y similar a la producida con la Ley 17/1989, que daba las mismas oportunidades a todos en función del empleo y orden de escalafón y ofrecía a los que no podían o no querían integrarse la opción de permanecer en su escala, declarando ésta a extinguir, sin ofertar más plazas, para agotar en ella su vida profesional.