
elcorreogallego, 12 de junio de 2008
El cabo Gago no está solo. Un antiguo compañero de la fragata Extremadura, el cabo primero José Enrique Dopico Lorenzo, acaba de corroborar su versión sobre el doble accidente mortal en 2005. Según la declaración de Dopico ante el Tribunal Togado Militar, "el fallecimiento de los dos militares pudo evitarse".
Al igual que el expedientado Gago, el cabo Dopico habla de una presunta "negligencia por parte del jefe de máquinas". Lo acusa de "inexperto, no dio orden de apagado de las calderas pese a los niveles extraordinarios de contaminación".
El nuevo y revelador testigo en el caso Extremadura también confirma la "desaparición de documentos como las tablillas de análisis y ordenadores tras el suceso". Niega que se quemasen con la explosión: "Yo los tuve en mis manos". Y afirma que el jefe de máquinas, el teniente Pablo Varela, le reconoció que "si hubiese leído antes un libro sobre la contaminación, daría la orden de apagar las calderas". En situaciones anteriores de peligro, siempre se apagaron las calderas para extraccionar. El cabo Dopico va más allá: "Otros jefes habrían seguido ese proceso".
Tras la explosión, se ordenó una limpieza simple del barco: "Un barrido sólo en unas zonas". Y la pesadilla no sólo llegó para el cabo Gago. Desde entonces, "muchos compañeros estuvieron a tratamiento psicológico y sin poder dormir".