29 de enero de 2006
Por Asociación Unificada de Militares Españoles -AUME www.aume.org-
Ya se deja ver por los montes, entre los bosques y matorrales, «una nueva especie» que merodea por barrancos, estepas y torrenteras. Se confunde claramente con el terreno pues su abrigo está completamente mimetizado y aun no congenia con otras especies ya afincadas en la zona desde bastante tiempo atrás. Chacales, lirones, puercoespines y salamandras contemplan y rehuyen entre asustados y expectantes este nuevo elemento que se incorpora a su hábitat entre los bosques de araar, sabinas, pinos y azufaifos.
Siempre, con una cierta equidistancia de las vallas fronterizas perimetrales, realizan sus ejercicios disuasorios día y noche nuestros soldados obligados por las nuevas directrices salidas de las comandancias e inspiradas por un ministerio en un nuevo alarde de ingeniería para el engaño y la tomadura de pelo hacia las personas que integran la institución militar.
Retenes de fronteras, reconocimientos, son actividades que nuestros soldados realizan a diario cercanos a las fronteras disuadiendo, no se sabe bien a quien, y formalizando una nueva misión que se está encomendando a las Fuerzas Armadas, enmarcada en la nueva Ley de Defensa Nacional, que contempla la posibilidad del empleo del Ejército en misiones antiterroristas y de apoyo a las Fuerzas de Seguridad.
Hasta finales del año 2005 estuvieron nuestros soldados realizando misiones de apoyo a las Fuerzas de Seguridad recibiendo en pago una pequeña propina que en estos días se ha hecho efectiva. Ahora desempeñando la misma misión ya no tienen propina. Y es que con la nueva ley en la mano ya cabe ordenar casi cualquier cosa a las Fuerzas Armadas en aras del bien común.
No vamos a discutir aquí hoy las maldades de una ley para con los integrantes de un colectivo pero lo que si que tenemos que denunciar aquí y ahora es que si los militares tenemos que ayudar o apoyar en una actividad encomendada a otro colectivo, como mínimo tendrá que efectuarse en las mismas condiciones de trabajo y con las mismas retribuciones que aquellos reciban. Claro que si de lo que se trata es de tener un colectivo, callado, sumiso, barato y obligado a cumplir sin rechistar, nuestros políticos han encontrado un “chollo” con los militares.
En misiones internacionales ya competimos con ONG,s y ya hay voces que difieren de las posturas del gobierno en cuanto a las misiones humanitarias que se encomiendan a los ejércitos. Si se trata de aprovecharse de la actitud altruista de los militares en el ámbito de la defensa y ayuda en calamidades al pueblo Español, lo tienen fácil los gobernantes pues el militar por su espíritu de ayuda nunca dirá un no. Pero por justicia se les tiene que contemplar todas las necesidades que conlleve la misión encomendada (de instrucción y de medios), y por supuesto se les tiene que reconocer, valorar y remunerar ese trabajo conforme a las mismas condiciones de los profesionales no pertenecientes al Ejército que realizan esos trabajos en otras instituciones o empresas.
El ministerio dijo que ya se había retirado a los militares de las fronteras pero ahora no ha salido a decir que han vuelto a las mismas.
Es curioso observar como no tiene límites el imperio del poder sobre los más desprotegidos. Si en el Ejército existieran ya sindicatos, este empleo de los militares utilizando el rodillo de una ley aplicada sin que nadie pueda poner trabas, peros u objeciones no llegaría tan lejos como pretende. Estamos asistiendo mudos y quietos a la creación de la UME (Unidad Militar de Emergencia), que contempla el empleo de tropas en cualquier emergencia debido a catástrofes o calamidades que surjan en el territorio nacional. Nos preguntamos si no existe ya un organismo llamado Protección Civil, y si no tienen ya las instituciones y corporaciones locales equipos preparados para tales eventos. Quizás sean escasos e incrementar los medios y el personal resulta algo bastante caro. Claro, aquí tenemos una posible respuesta: distraemos a los militares de su función principal y por el mismo salario y con un régimen disciplinario coercitivo los tenemos donde haga falta y sin rechistar.
Con el amplio concepto de “seguridad” lo tienen mucho mas fácil, se une seguridad con defensa, ¿acaso no tratan de mantener por todos los medios a la Guardia Civil (cuerpo de seguridad), unida al Ejército (fuerzas armadas para la defensa)?
Esta bien visto por la población y por muchos militares que el Ejército contribuya en acciones de ayuda. Sería muy didáctico para todos, saber la reacción de cualquier otro colectivo profesional al que se le obligara a colaborar en cualquier tipo de ayuda de forma altruista con un pequeño añadido, militarizados para que con un régimen disciplinario nadie pueda protestar u objetar.
Volvemos ya de Pakistán, donde al fusil le hemos añadido el pico y la pala; y en las vallas, de forma velada, continuamos realizando misiones de orden publico, a no ser que consideremos a las personas subsaharianas el enemigo. Quizás no se trate solo de engañar al militar, sino también a la opinión pública.
Pues quede dicho que entre pinares, sabinas y azufaifos, disputando el terreno a salamandras y lirones, observados desde el cielo por cigüeñas y milanos, están nuestros soldados estos días paseando el fusil, mirando hacia las vallas, sin propina y sin descanso.
Esperemos que ante la visita de nuestro Presidente a Ceuta y Melilla, alguien, algún mando militar de los que se dedican en sus visitas a los cuarteles a preguntar por sus problemas a tropa y a mandos, denuncie las carencias de los militares, las penurias y los engaños a los que normalmente les someten el sistema, los políticos y, en algunas ocasiones los propios mandos. Eso sí que lo haga en tiempo, lugar y formas apropiados.