Responsable de Personal en Defensa

Jorge Bravo, Presidente de AUME.-La política del Ministerio de Defensa no debe tener únicamente como eje central de la misma la actual situación económica que salpica de lleno a los programas de defensa, a los acuerdos con empresas y a los compromisos armamentísticos fijados con otros países. El parámetro de “personal” puede dar lugar a una gran “conflictividad” dentro del propio ministerio. La política del Ministerio de Defensa no debe tener únicamente como eje central de la misma la actual situación económica que salpica de lleno a los programas de defensa, a los acuerdos con empresas y a los compromisos armamentísticos fijados con otros países. El parámetro de “personal” puede dar lugar a una gran “conflictividad” dentro del propio ministerio.

Ya los militares en esta legislatura pasada mostraron sus reivindicaciones ante la situación de malestar, desasosiego, injusticia e imparcialidad que se estaban produciendo como aplicación de las medidas adoptadas en base a las disposiciones de la Ley de la Carrera así como por los desarrollos de la misma ley en cuanto a promoción, unificación de escalas y evaluaciones del personal y, por si fuera poco, dejando de lado a la Tropa y Marinería profesionales. Si estas reivindicaciones no llevaron a un “estallido social” dentro de las propias FAS, se debió en parte a las “promesas parlamentarias” recogidas a modo de “mandatos” en la propia Ley de derechos, dando como resultado de la misma, la propuesta de reforma de la Ley de la carrera. Propuesta que, en parte, estuvo apoyada y defendida por el propio Partido Popular y que ahora deberá realizar íntegramente.

Los militares ya no pueden esperar más, pues el tiempo corre en su contra. Si a todo ello debemos añadir que, ante el anuncio de reducción de la tasa de reposición en el funcionariado, se prevén recortes de personal en base a que se puedan reestructurar unidades, tenemos servido un coctel explosivo dónde las expectativas de ascenso se vean truncadas junto con los cambios de destino debido a las adaptaciones orgánicas. Esto supondrá que miles y miles de familias se vean afectadas por cambios de destino y por expectativas desechas. No debemos olvidar que los militares ya vienen sufriendo desde el principio de la crisis recortes salariales, sacrificio añadido a una situación previa de falta de derechos y de atenciones sociales.

La obligada reforma de la Ley de la carrera militar, junto con el obligado desarrollo de la Ley de derechos, además de un proyecto de ley disciplinaria, así como la creación del Observatorio de la vida militar, unido todo ello a los daños directos que infligirán las medidas de recortes, en el personal, hacen necesaria que la política que se impulse mediante la subsecretaría del ministerio deba tener un componente meramente “técnico” en el ámbito de los recursos humanos, de conocimiento exquisito de lo realizado hasta el momento y de los compromisos pendientes, y de gran “cintura” para que de una situación de crisis no se devengan nuevos agravios a la ya maltrecha carrera del militar. De todas formas, AUME ya ha señalado el perfil de Subsecretario de Defensa que considera idóneo. Lo ha hecho en Nota de Prensa, el día 28 de diciembre de 2.011. En ella se condensan los retos y también las soluciones. Una de ellas, capital, es quién esté al frente de ese órgano que concentra las competencias de personal, entendidas en sentido amplio: lo social, lo económico y lo profesional.

30 de diciembre de 2011.

JORGE BRAVO Presidente de AUME

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