Asociacion Unificada de Militares Españoles, 3 de junio de 2006
De nuevo las retribuciones de los militares saltan a la palestra en unas fechas cercanas a la aparición de las nuevas plantillas, en las cuales tendrá que figurar ya la asignación del complemento específico al puesto de trabajo, el componente singular del complemento especifico.
Un documento de trabajo circula estos días por los cuarteles sembrando frustración, incertidumbre e indignación. Dicho documento realizado por un equipo de trabajo de la Comisión Superior de Retribuciones Militares, aporta una serie de elementos que, además de generar los sentimientos anteriormente nombrados, contraviene, en cierta medida, el propio Reglamento de Retribuciones aprobado como Real Decreto el 4 de noviembre de 2005. En dicho Reglamento se puede leer lo siguiente:
“Su cometido (él de el militar), que en ocasiones desarrolla bajo condiciones de penosidad física y riesgo personal, requiere de una disponibilidad para el servicio y de una movilidad que imponen restricciones a su vida personal y a la de sus familias”. Este razonamiento es la base de dicha reestructuración y subida de las retribuciones. En él podemos apreciar cuales son las dos características primeras en las que el legislador depara a la hora de matizar el texto del reglamento. Penosidad y peligrosidad, son dos características de las labores del militar en general, y de algunos puestos en particular donde se acentúan aún más. Pues bien, el anteriormente citado documento obvia este espíritu centrándose en otros particulares de dudosa aplicación justa como veremos más adelante.
La subida salarial recaerá “preferentemente en el complemento específico, el complemento de dedicación especial/productividad y en los niveles del complemento de empleo de los empleos inferiores”; así aparece en el Reglamento. El complemento de empleo fue objeto de ajuste y de subida el pasado 1 de enero, resultando una subida para todos los empleos en base a las diferencias de empleo y por tanto de responsabilidad.
El complemento de dedicación especial será objeto de reestructuración, según el nuevo reglamento, a lo largo del año 2008, siendo el componente singular del complemento específico el protagonista del citado trabajo de la Comisión. Esta comisión fija unos criterios de referencia estableciendo unos porcentajes de valoración para los mismos. Así se establece que el tipo de unidad, la responsabilidad, la preparación técnica, la peligrosidad y la penosidad, son los aspectos que se valorarán en el puesto de trabajo. Y aquí es donde se encuentra el verdadero espíritu canalla, no del legislador, sino del susodicho grupo de trabajo, estableciendo los siguientes porcentajes a los criterios asignados al complemento:
TIPO DE UNIDAD 10%
PENOSIDAD 10%
PELIGROSIDAD 10%
PREPARACIÓN TÉCNICA 24%
NIVEL DE RESPONSABILIDAD 46%
Para cada uno de los criterios establecidos se asignan unos niveles de grado. Ya llama la atención el pequeño porcentaje que se le atribuye a la penosidad y a la peligrosidad, pero lo que si que resulta escandaloso es el porcentaje aplicado al Nivel de Responsabilidad, habida cuenta que el propio documento reconoce que se le vincula directamente al empleo, cuando el Reglamento de Retribuciones aclara que no puede ir ligado al mismo. Aquí se ha estimado que la responsabilidad sólo recae en el militar en función de las personas que se tengan bajo su mando.
“El componente singular deja de estar directamente vinculado al empleo para convertirse en el elemento retributivo que compense las características y circunstancias específicas del puesto desempeñado”. Esto es lo que contempla el Reglamento, y como se puede observar el documento del grupo de trabajo lo contradice claramente.
Se puede deducir que es difícil hacer abstracción y formular, de manera objetiva, criterios justos de reparto de dinero cuando a uno le ponen a repartir. Por ello es necesario que la mano que tenga que repartir no sea parte en el reparto, o en todo caso que se establezca una representatividad real de las partes implicadas que puedan aportar sus inquietudes y su conocimiento en atención a la matización de las verdaderas características de los puestos de trabajo. Está claro que no estamos hablando de la operatividad del ejército, ni de la compra de material operativo; estamos hablando de las remuneraciones de unas personas, por un trabajo que realizan y de la afectación a su vida personal y familiar.
Sería increíblemente injusto que por un reparto subjetivo por parte de quien también tiene que recibir, viéramos situaciones tan desafortunadas como las que ya empezamos a entrever. En algunas unidades, sus jefes ya efectúan propuestas respecto a los criterios, de forma torticera, sectaria e interesada. Así, parece ser que no conlleva penosidad estar destinado fuera de la península, Ceuta, Melilla, Canarias y Baleares, por ejemplo; ser bombero, manejar armamento, o manejar materias peligrosas parece que no conlleva peligrosidad.
No se puede tolerar que un elemento tan básico y fundamental como son la retribuciones en el aspecto que aquí tratamos, sean estudiadas y repartidas por personas que también van a recibir parte de esas retribuciones sin control y sin participación de los interesados. Que aún no exista en el ejercito un ámbito de participación en los aspectos profesionales y retributivos mediante un sistema de representatividad (hablamos de democracia), permite que aún se puedan dar casos de injusticia o prevaricación. Es fundamental que los militares puedan formar parte de esos procesos normativos que tan personalmente le afectan lejos de los aspectos disciplinarios o de la operatividad de los ejércitos. Quizás, precisamente, hechos como este reparto injusto de retribuciones que se pretende establecer llamen al desanimo y a la frustración provocando que la moral (en su acepción de estado de ánimo), merme la operatividad del individuo.
Aún es tiempo de remediar esta injusticia que se le viene encima al militar. Por ello desde AUME hacemos un llamamiento a la conciencia de cada militar para que a través del conducto reglamentario exprese su insatisfacción por como se están gestionando estas retribuciones. Sabemos, para mas inri, que en muchas unidades se está procediendo a una explicación de los criterios establecidos para la asignación del Componente Singular del Complemento Específico en un alarde de transparencia falsa, pero ya se sabe, que donde no se puede hablar en términos de discusión es fácil dar una información de ese calado sabiendo que la otra parte permanecerá muda y sin medios para poder reaccionar. Para eso existen los sindicatos y las asociaciones profesionales.
Darle un tratamiento a un aspecto tan fundamental para el trabajador como lo son las retribuciones, de la forma que se está haciendo, llama, a que de una vez puedan existir organizaciones sindicales que puedan velar por los intereses de los militares negociando sus intereses y efectuando una labor de control en los procesos normativos.
-AUME-