RETRIBUCIONES.-¡QUE NO SEA VERDAD!

El militar se siente de nuevo engañado ante el desproporcionado reparto de las cuantías previstas para el CSCE –Componente Singular del Complemento Específico- que se deduce de las supuestas nuevas plantillas del Ejército de Tierra.

Circula ya por los cuarteles un documento –no oficial- con mucha probabilidad de ser el nuevo proyecto de plantillas. Estas nuevas plantillas han de  basarse en las anteriores  adaptadas a los puestos militares –puestos de trabajo- con la adecuación del nuevo CSCE que según el Reglamento de Retribuciones  retribuirá las especiales condiciones del puesto independientemente del empleo que se ostente. Esto no parece ser así, y es por ello el desencanto y la frustración que miles de militares sufren estos días.

En noviembre del año 2005 se aprobó un nuevo Reglamento de Retribuciones para las Fuerzas Armadas a instancia del -por aquellos días- Ministro de Defensa José Bono. Entonces, el ministro argumentó que no era justo que un mosso d’escuadra, el día que se incorpora a la Generalitat, cobre más que su padre, brigada del Ejército con 21 años de servicio. En el citado reglamento se contempla una subida de retribuciones complementarias repartida en tres complementos: el Componente General del Complemento Específico para retribuir la distinta responsabilidad según el empleo, el Componente Singular del Complemento Específico (CSCE) para retribuir la distinta responsabilidad del puesto, independientemente del empleo que ocupe el mismo, y el Complemento de Dedicación Especial (CDE) para retribuir el especial rendimiento, actividad o iniciativa con que se desempeñe el puesto. Pero según se deduce del citado documento que obra ya en manos de miles de militares, esto no se cumple.

   Los autores del texto que nos ocupa se han empeñado en ir contra el Reglamento de Retribuciones y ceñir la subida de las mismas al empleo que ostente el militar. Si bien, la primera subida, la del Componente General del Complemento Específico-así lo establece el propio reglamento- va ligada al empleo, la que se  tiene que producir en enero del año 2007, la del CSCE, no ha de ir ligada al mismo, según queda establecido en aquél. Estos dos complementos son las dos partes de que consta una unidad que es el Complemento Específico; una parte retribuye según el empleo (CGCE) y la otra, las especiales condiciones del puesto de trabajo-puesto militar- (CSCE). Y, según las nuevas plantillas del anteriormente citado documento, se establece que el CSCE, en más de un 70% del mismo, retribuya también según el empleo, a más alto rango, mayor retribución. Esto es contrario a la norma, al espíritu de la justicia y a la idea que el ex-ministro Bono difundió entre los militares.

   Con el oscuro documento en la mano se pueden apreciar dislates, barbaridades e injusticias como algunas de las siguientes:


–         Que se retribuya más a un militar con empleo superior a otro, aunque en el puesto de trabajo efectúen ambos idénticos cometidos.

–         Que no se tengan en cuenta las responsabilidades y la peligrosidad que entrañan algunos puestos de trabajo.

–         Que la penosidad y la peligrosidad no sean apenas tenidas en cuenta ya que la mayor parte del presupuesto iría a parar a los empleos más bajos.

–         Que no se haya efectuado una verdadera relación de puestos de trabajo donde se pueda acoplar perfectamente dicho complemento.

–         Que se haya efectuado tan descaradamente un reparto por empleos de mayor a menor, pudiendo darse la paradoja de que un general pueda cobrar, por este complemento, la misma cantidad que cobra, en su nómina entera, el famoso “brigada del ex-ministro Bono”.

   Estas son algunas de las lindezas que depara el documento que tanto inquieta en estos días. Son muchos los casos de injusticia que se producen atendiendo a distintos empleos en mismos puestos, a diferencias por distinta especialidad, al no reconocimiento de las connotaciones de la actividad debida a ciertos cursos, etc. Pero, en general, lo que resulta más preocupante es que se quiera imponer que la responsabilidad  y la preparación son inherentes al empleo; cuanto más rango más responsabilidad y preparación, y que la penosidad y la peligrosidad no resulten factores importantes.

   Cabe añadir a todo ello, que últimamente se están retirando los CDE -Complemento de Dedicación Especial- que se venían cobrando de forma muy irregular, aumentando más la inquietud de los militares y sus familias.

   El militar y su familia siguen sufriendo de forma reiterada la nefasta actuación de la cúpula ministerial. En este caso, aún pendientes de la confirmación de la veracidad o falsedad de dicho documento, lo cierto es que no se ha efectuado acción alguna por desmentirlo, explicarlo y, en caso de su falsedad,  de tomar las medidas oportunas para delimitar responsabilidades ante la aparición de una información que tanta preocupación y frustración está originando en el seno de las Fuerzas Armadas. Con este episodio se ponen en evidencia la falta de transparencia y la nula participación del militar en los procesos normativos que afectan a su vida de forma tan directa e intensa. La falta de democratización del Ejército en estos procesos, junto con la antidemocrática actuación de los Consejos Asesores de Personal, continúan permitiendo que estos ataques a la dignidad del militar no tengan más defensa que la que puedan efectuar ellos mismos desde fuera del ámbito  castrense. Esta opacidad en los procesos y decisiones sobre asuntos tan relevantes para la vida personal y familiar tienen siempre un tratamiento como si de operaciones militares se tratasen. No pueden seguir cegados, desde el ministerio, por el imperio de la disciplina al que se ve sometido el militar en lo concerniente a su trabajo en las operaciones militares, haciéndolo extensible a los ámbitos sociales, familiares y retributivos del militar, que nada tienen que ver con los regímenes disciplinarios.

   La injusta situación a la que se pudiera llegar de confirmarse las nuevas plantillas merecería una respuesta individualizada y proporcionada  del militar ante semejante ataque a la dignidad del mismo y de su familia. Se habría convertido en un engaño todo lo prometido por el Ministro de Defensa y el militar no debe seguir soportando dichas tropelías.

   Esperemos que por la dignidad del militar, por la justicia y por el bien de las Fuerzas Armadas, dicho documento no sea más que una broma de mal gusto, que en todo caso no debería estar exenta de exigencia de responsabilidades por su puesta en circulación.

   Que no sea verdad  lo que  el citado texto  contiene, pues viendo la indignación existente estos días, sus consecuencias pueden ser impredecibles.

-AUME-

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