Sargentos de 60 años en el Ejército del siglo XXI

La Razón D.M., 7 de octubre de 2007 
MADRID- La nueva Ley de la Carrera Militar ha enervado a buena parte de las Fuerzas Armadas y, lo que es peor, a aquellos que en el planteamiento del Gobierno deben ser el engranaje de los ejércitos: los suboficiales. Si ya los oficiales de la escala media habían mostrado sus reticencias a una ley que les obliga a adecuarse a las exigencias de la escala superior de oficiales en lo que debería ser una integración, ahora los suboficiales ven cómo se les cierran todas las puertas.

Con la llegada de la nueva ley, que sigue el trámite en el Senado, en unos años habrá sargentos y subtenientes de 60 años, algo poco operativo y justo lo contrario de la filosofía que ha impulsado Defensa. La legislación que está a punto de aprobarse provocará que los suboficiales que sirven en los ejércitos no sólo no pueden ascender a oficiales, sino que además se les prolonga la vida activa desde los 56 a los 61 años. Su techo será, para los que lo consigan, el empleo de suboficial mayor, previa realización de un curso desde el empleo de subteniente.

   Los problemas existen principalmente para aquellos que accedieron a la escala de suboficiales antes de la Ley 17/1989. Cuando entraron en las Fuerzas Armadas, su proyección podía llegar hasta el empleo de teniente coronel, porque si se cumplían veinticinco años de servicio activo se ascendía a la escala media de oficiales. Si se había entrado con 18 años y a los 43 se era teniente, hasta el pase a la reserva cabía la posibilidad de llegar a teniente coronel. Con esta medida se aligeraba y renovaba además la escala de suboficiales.

   Los que entraron tras la aprobación de la ley ya no tenían la opción de llegar a oficial y se comenzaban a cerrar puertas a los de antes de la regulación. A la vez, la integración de la escala auxiliar en la media de oficiales dejaba sin vacantes a los suboficiales que pretendían dar el salto. La posterior ley 17/1999 tampoco arregló esta situación, con lo que se produjo una mayor acumulación de personal en la escala de suboficiales.

   Ahora, aquellos que entraron con el horizonte de teniente coronel, no sólo no llegarán nunca a ese puesto por sucesivas leyes que sólo les han perjudicado, sino que además no se retirarán a los 56. Lo harán a los 61, con lo que no pocos estarán más de veinte años en el empleo de subteniente. Eso sí, según el proyecto de Ley de la Carrera Militar, una vez estén en la reserva podrán ascender a teniente si así lo solicitan.

   Esta acumulación de trabas para los suboficiales les ha llevado a considerar que se ha establecido un «clasismo» en la familia militar por el que por un lado caminan los generales y los oficiales de las academias generales y por otro los de la escala media y su colectivo. Además, critican la indefensión a la que están expuestos, ya que nadie ha contado con estos dos grupos para definir las características de la ley. Los responsables de personal de los ejércitos se han reunido sólo con la escala superior de oficiales, sin que en esas reuniones hubiera representación del resto de escalas.

   Ambos colectivos han expuesto sus preocupaciones en el Congreso, no sólo mediante cartas a los partidos políticos, sino reuniéndose con diputados de todas las formaciones, menos del PSOE, que prefirió mantenerse al margen. Pese a estos encuentros, las reclamaciones de estos grupos no han tenido demasiado calado, ya que a excepción de IU y el Grupo Mixto, y unas preguntas escritas del Partido Popular para tratar de saber cómo va a solucionar el Gobierno esta situación, la resistencia a la aprobación de la Ley con las circunstancias actuales ha sido mínima.

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