ABC.ES, 6 de Enero de 2006, LAURA L. CARO
Ni OTAN, ni política que valga. El Jefe del Estado Mayor de la Defensa (JEMAD) insiste en que hoy lo primero es su agradecimiento a los Ejércitos en el día de la Pascua Militar de 2006, un año en el que España puede ponerse al frente de 10.500 efectivos de 37 países que forman la misión de paz afgana
Desde sus reforzadas competencias como «único asesor del presidente del Gobierno y del ministro de Defensa» y máximo responsable de la estructura operativa de las Fuerzas Armadas otorgadas por la reciente Ley Orgánica de la Defensa Nacional, el Jemad, general de Ejército Félix Sanz Roldán, no para hasta dejar claro que hoy van por delante los agradecimientos y las felicitaciones a unas Fuerzas Armadas que -bien lo sabe- este 2005 se han dejado la piel, el esfuerzo y a varios compañeros en operaciones dentro y fuera de España.
«Ojalá yo haga mi trabajo con la misma calidad que lo hacen ellos…», se repite sin tregua este artillero que hoy ocupa lo más alto de la cúpula militar. Desde donde se ven muchas cosas: un par de cuentas pendientes con la OTAN, muchas leyes por desarrollar y, no muy lejos, la posibilidad de que la misión multinacional de estabilización de Afganistán tenga mando español. Los Ejércitos, sostiene, están preparados.
– Hoy es día de balances, de anuncio de proyectos y de mensajes de buenos deseos a las Fuerzas Armadas. ¿cuál es el suyo?
-Deseo trasladar a todos los soldados y a los marineros de España: hemos hecho durante el 2005 aquello que nuestro Gobierno nos ha ordenado, y con probada eficacia. En la ejecución de estas órdenes hemos perdido a compañeros, pérdida que no viene sino a avalar esta calidad en nuestro hacer. Este año, precisamente por la lealtad al recuerdo de nuestros compañeros, hemos de esforzarnos en ejecutar a la perfección las misiones que se nos asignen para que estas Fuerzas Armadas, en la Pascua Militar del 2007, puedan seguir sintiéndose orgullosas y merecedoras del cariño de los españoles. Pero si tuviera que resumir en una sola palabra mi mensaje a todos los hombres y mujeres que forman las Fuerzas Armadas, esa palabra sería gracias. Por su esfuerzo, por su sacrificio, por la forma en que han ejecutado sus misiones, también por su silencio, entendido como lo entiende la Infantería, que guarda silencio en el combate para oír bien las voces de mando. Ningún estado ni organización ha podido todavía criticar un solo acto de nuestros soldados, y eso es lo magnífico: un timbre que pocos Ejércitos del mundo disfrutan. Por todo eso, gracias, seguid cumpliendo con vuestra misión.
– ¿Con qué se queda de 2005 y qué deparará a los Ejércitos el nuevo año?
-En este año creo que ha existido un gran dinamismo en la generación de disposiciones, de diferente rangos, tendentes a que las Fuerzas Armadas de España sean modernas y mejores. Yo no recuerdo otra situación igual. Esto es una realidad y todo converge en unas Fuerzas Armadas más actuales, mejor dotadas, más motivadas. A lo largo de 2006, toca el desarrollo normativo de la Ley Orgánica de la Defensa, que será el gran elemento de transformación de las Fuerzas Armadas unido a la transformación en sí: adaptar los Ejércitos a la situación estratégica internacional a la que nos enfrentamos. El tercer pilar serán las operaciones: España seguirá siendo un aliado fiel y una nación solidaria.
– Pues la primera gran cita con los aliados ya está aquí, en febrero, reunión de la OTAN en la que José Bono pedirá cambiar las reglas de financiación de las misiones para evitar que países como España, tan participativo en operaciones, tengan además que pagar las facturas de su bolsillo
– Este tema se viene discutiendo desde hace tiempo con muchas dificultades, lo nuevo es que con el despliegue de la NRF en Pakistán el problema se ha visto con mayor desnudez. España recluta a sus soldados, los instruye, los equipa, los despliega y después operan bajo bandera de la OTAN. Parece razonable que la Alianza haga algo más que mandarlos donde, digamos, «está la gloria». Por ello, nadie debe extrañarse de que le pidamos que asuma alguna responsabilidad financiera en todo este ciclo y, desde luego, que se haga cargo de alguna que otra factura.
– ¿Tiene fe en el éxito de la propuesta, vista la reacción del secretario de la OTAN, que se declaró «sorprendido» por las quejas de España?
– España no está pidiendo un nuevo sistema de financiación de la OTAN, sino del sistema de financiación de las operaciones de la OTAN. Seguro que es fácil encontrar una vía de consenso.
– Ir a Pakistán ha costado 18 millones a las arcas públicas, ¿se recuperará algo o nos quedaremos igual?
– El plan de financiación de la operación en Pakistán aún no está aprobado, pero cuando lo esté habrá reembolsos. No podría avanzar un porcentaje, pero los habrá. En esta misión, España aporta un Cuartel General de Alta Disponibilidad de componente terrestre y más de 8.000 soldados… si sólo ha de ser España quien pague las operaciones de la NRF, lo que pide el cuerpo es hacer una aportación menor a las operaciones de la Alianza para que sea más barato. La cuestión de la financiación está estrechamente relacionada con la de la solidaridad entre aliados, que se debe medir por el grado en que todos contribuyan a las operaciones: en unos casos con soldados entrenados, aquellos que los tengan, en otros casos soportando las cargas de la propia operación.
– La otra cuenta pendiente con la OTAN también tiene que ver con Pakistán, en concreto con la semana que 87 soldados españoles pasaron retenidos en un hangar debido a que la Alianza no había hecho la tarea, ¿han pedido ya explicaciones?
– El Comité Militar ha acordado dar forma a un documento de lecciones aprendidas en Pakistán, será presentado en primavera, aprobado y luego difundido a las naciones. Yo vengo trabajando en ello para que cada cual acepte las responsabilidades en el cumplimiento o incumplimiento de la misión que el Consejo Atlántico nos asignó.
– Sí, pero ¿han pedido explicaciones a la Alianza?
– Mi primera misión es preocuparme porque mis soldados en operaciones en el exterior no tengan un punto más de sacrificio que los estrictamente necesario. Naturalmente que vi con mucho desagrado la situación que se generó a la llegada de mis soldados a Lahore y luché para que se impulsara el acuerdo de intercambio de cartas. A la vez que, y bajo la autorización del ministro de Defensa, suspendí el proceso de despliegue en tanto estuvieran resueltos todos los problemas.
– ¿Se pensó en algún momento en ordenar la vuelta a casa?
– No, no fue necesario. Suspendimos el plan de despliegue por unos días en razón a lo que estaba ocurriendo y fue suficiente, porque el 4 de noviembre la cuestión estaba resuelta.
– España ha ido a Pakistán a retirar escombros y construir refugios liderando una Fuerza, la NRF, que se concibió como «punta de lanza contra el terrorismo». ¿Ha funcionado la experiencia?
– Habrá que afinar procesos de generación de fuerzas, de despliegue, de financiación… pero la experiencia ha sido positiva. Cuando se formó la NRF, a España le dijeron que tenía que tener una fuerza lista para desplegar en un plazo de cinco días y pensamos que el objetivo era de tanta magnitud que pocos países podrían lograrlo: pues ahí tienen ustedes a los soldados españoles desplegados en Pakistán sólo cuatro días y dos horas después de que fueran puestos en alerta. Para España ha sido una experiencia, para la OTAN creo que también porque por primera vez ha desplegado su Fuerza de Respuesta fuera del territorio de la Alianza, pero sin duda para quien ha sido muy bueno es para los paquistaníes, que seguro sentirán la marcha de nuestras tropas.
– Y de unos militares que vuelven a otros que van, en este caso Afganistán. ¿Se mantendrá el compromiso adquirido por el Gobierno de Aznar de liderar la misión de estabilización (ISAF) en 2007 con un despliegue de 2.500 militares?, ¿estaría el Ejército preparado para esa responsabilidad?
– Si el Gobierno decide que España lidere ISAF a partir de febrero del año 2007, las Fuerzas Armadas tienen listo el cuartel general de Bétera, que ha sido evaluado por la Alianza con la más alta distinción, y no cabe duda que podremos hacerlo. La cuestión de la capacidad militar para liderar ISAF no hay que dudarla. Pero la decisión debe llegar del Gobierno de la nación, y con la nueva Ley Orgánica de la Defensa, con la previa aprobación del Parlamento. Por ello, cualquier respuesta ahora en tono negativo o positivo es prematura.
– ¿Cree que un despliegue de esas dimensiones contaría con respaldo, sería entendido por la sociedad?
– Estamos hablando de aumentar el actual contingente en unas 1.500 personas. Creo que en el aspecto técnico no presentaría ningún problema, y si lo aprueba el Parlamento, ¿qué mayor respaldo social queremos? Es la virtud de la nueva Ley, que los soldados van al exterior sabiendo que es el pueblo español, representado por su Parlamento, quien les respalda en el cumplimiento de su misión.
– Afganistán fue escenario de uno de los episodios más amargos del año, la muerte de los 16 soldados que viajaban en el Cougar siniestrado ¿Se retrasa el informe final de conclusiones por algún problema?
– Si la comisión se está tomando más tiempo, es para ser absolutamente rigurosos en su trabajo. En todo caso, por lo que conozco, las tesis manejadas por el ministro de que ni fue un ataque ni un choque se siguen manteniendo: las conclusiones iniciales no empañan en absoluto la idea de que tuvimos un desgraciado accidente.
– ¿Están las tropas hoy luchando contra el terrorismo en Afganistán?
– Están cumpliendo con la misión que les ha dado su Gobierno, apoyadas en resoluciones de Naciones Unidas y por su Parlamento. Ahí hay elementos suficientes para que no haya que entrar en otro tipo de consideraciones sobre la misión.
– Hablando de lucha contra el terrorismo, esta vez en Irak, el Ministerio ya ha dicho que la fragata Álvaro de Bazán que formaba parte del grupo de combate del Theodore Roosevelt no lanzó ningún ataque, pero como tal si pudo hacer posible que el portaaviones los ejecutara ¿nos están contando una verdad a medias?
– La respuesta del JEMAD es rotunda: no. La fragata Álvaro de Bazán no efectuó operaciones de combate en el Golfo Pérsico.
– Este año, la Legión fue enviada a Ceuta y Melilla a custodiar la valla de separación con Marruecos ¿fue una idea acertada?
– Es una responsabilidad del Gobierno la protección de sus fronteras, y si se pide a los soldados que hagan ese tipo de misión, se deben sentir orgullosos de contribuir a aquello para lo que el Estado les ha necesitado. No cabe otra interpretación: los soldados hicieron lo que se les ordenó y lo hicieron orgullosos, porque con ello contribuían a una de las misiones que tienen constitucionalmente asignadas.
– Abrieron 2005 con preocupación por los bajos índices de reclutamiento y han acabado con una ley, ya en vigor, que incentiva la incorporación y la permanencia ¿Está funcionando?
– Desde que empezó a circular en los medios de comunicación el contenido de la ley, el Ejército de Tierra ha aumentado en 3.000 nuevos efectivos netos. En la Armada se ha detenido el descenso que veníamos registrando. A mi entender, la ley ya ha producido efectos buenísimos.