
El suceso ocurrió sobre las 19.00. A esa hora el brigada Sánchez, que iba de paisano, se dirigía de la zona de residencias a la de cocinas. Detuvo su vehículo, un Audi A4, a la altura de unas compañeras para preguntarles si las llevaba algún lugar. Ellas, que fueron luego testigos del brutal accidente, declinaron la invitación porque preferían ir dando un paseo, según ha sabido ABC.
Instantes después, el hombre arrancó su vehículo, que en apenas sesenta metros alcanzó tal velocidad que se empotró contra la esquina de uno de los talleres mecánicos de la Academia. El militar no llevaba abrochado el cinturón de seguridad.
Es probable que en ese momento le sobreviniera un infarto, dada las circunstancias en las que se produjo el terrible accidente. «En el momento que arrancaba el coche le daría un infarto y por acto mecánico las piernas apretaron el acelerador», explicaba ayer un facultativo. No obstante, la autopsia, prevista para ayer, confirmará las causas exactas de la muerte, que ha sobrecogido a la población de Navalcán, donde era muy conocido.
Como consecuencia del impacto, el brigada Sánchez sufrió traumatismos abdominal y torácico severos, que le produjeron la parada cardiorrespiratoria. Fue necesaria la actuación de los bomberos para liberar el cadáver de entre los amasijos de hierros en que se convirtió el vehículo, labor en la que también colaboraron los servicios sanitarios del 112, que no pudieron hacer nada por salvar la vida del brigada Sánchez.